La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha mostrado su preocupación por el anuncio del Gobierno de derogar el delito contra los sentimientos religiosos, recogido en el artículo 525 del Código Penal. Según la institución, esta medida podría abrir la puerta a la credofobia, promoviendo un clima de intolerancia y desprotección hacia las comunidades religiosas.
En su comunicado oficial, la CEE subraya que el artículo 525 protege el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, garantizados por la Constitución española. Este precepto penal sanciona conductas que ofenden o ridiculizan públicamente las creencias religiosas, prácticas o símbolos de fe, evitando con ello un entorno de hostilidad hacia los creyentes. La derogación, advierte la CEE, podría facilitar actos de credofobia que vulneren la dignidad y derechos de las personas creyentes.
La Conferencia Episcopal insta al Gobierno a abrir un espacio de diálogo en el que se valoren las implicaciones de esta reforma. Propone que se utilice la Comisión Asesora de Libertad Religiosa para analizar cualquier decisión que pueda afectar al ejercicio de este derecho fundamental. Señala que este tipo de cambios legislativos deben garantizar un equilibrio entre la libertad de expresión y la protección frente a discursos que inciten al odio o desprecio hacia la fe.
La CEE alerta de que la eliminación del delito contra los sentimientos religiosos podría ser interpretada como un mensaje de impunidad hacia quienes realizan actos de escarnio público, insultos o ataques hacia creencias y símbolos religiosos. Este vacío legal, argumenta, podría fomentar la credofobia, erosionando la convivencia en una sociedad diversa y plural.
Reiterando su compromiso con la construcción de una sociedad justa e inclusiva, la Conferencia Episcopal insiste en que los derechos fundamentales, como la libertad religiosa, deben ser protegidos de manera integral y equilibrada para evitar cualquier forma de discriminación o intolerancia.