El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha emitido una nota aclaratoria en la que confirma que transexuales y homosexuales pueden ser padrinos de bautismo y testigos en las bodas.
El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, ha emitido un documento que va también firmado por el Papa Francisco a raíz de unas preguntas formuladas al Dicasterio por un obispo brasileño.
Este obispo hizo seis preguntas al Dicasterio como por ejemplo si Se puede bautizar a un transexual o si puede ser padrino en un bautizo o testigo en una boda. Doctrina de la Fe asegura que «un transexual, que también se había sometido a un tratamiento hormonal y a una cirugía de reasignación de sexo – puede recibir el bautismo, en las mismas condiciones de los demás fieles, si no existen situaciones en las que exista riesgo de generar escándalo público o desorientación entre los fieles. En el caso de niños o adolescentes con problemas naturales transexuales, si están bien preparados y dispuestos, pueden recibir el Bautismo».
En relación a la pregunta de si puede un transexual ser padrino o madrina en el bautizo, responden que «en determinadas condiciones, un transexual adulto que además haya pasado por un tratamiento hormonal y una cirugía de reasignación de sexo puede ser admitido para el papel de padrino o madrina«. Acto seguido, explica el prefecto de Doctrina de la Fe que «sin embargo, dado que esta tarea no constituye un derecho, la prudencia la pastoral exige que no se permita si existe riesgo de escándalo, legitimación indebida o desorientación en el ámbito educativo de la comunidad eclesial». Es decir, deja en manos del sacerdote adoptar la decisión.
Ante la pregunta si pueden dos personas aparecer como padrinos en un bautizo, Víctor Manuel Fernández lanza balones fuera y apela a que «la debida prudencia pastoral exige considerar sabiamente cada situación, para salvaguardar el sacramento del bautismo y, sobre todo, su recepción, que es un bien precioso que hay que proteger, por ser necesario para la salvación».
Lo cierto es que este documento ya está generando controversia en el seno de la Iglesia católica. Uno de los que ya ha salido a criticar estas disposiciones del Vaticano ha sido el cardenal Müller, ex prefecto de este Dicasterio y conocido por ser crítico con el Papa Francisco.
El punto 872 del Catecismo de la Iglesia católica dice que "en la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo".
El 874 habla sobre los requisitos que debe reunir una persona para poder ser admitido como padrino. Entre los requisitos exigidos, destaca que el candidato "sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir". Desde un punto de vista ortodoxo de la doctrina, un transexual o una persona que ejerza la homosexualidad no podría ser padrino según esta disposición.
Además, en septiembre del 2015, el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, consultó a Doctrina de la Fe sobre la posibilidad de admitir como padrino de bautismo a una persona transexual. Y recibió esta respuesta:
«Sobre este particular le comunico la imposibilidad de que se le admita. El mismo comportamiento transexual revela de manera pública una actitud opuesta a la exigencia moral de resolver el propio problema de identidad sexual según la verdad del propio sexo. Por tanto resulta evidente que esta persona no posee el requisito de llevar una vida conforme a la fe y al cargo de padrino (CIC can 874 §3), no pudiendo por tanto ser admitido al cargo ni de madrina ni de padrino. No se ve en ello una discriminación, sino solamente el reconocimiento de una objetiva falta de los requisitos que por su naturaleza son necesarios para asumir la responsabilidad eclesial de ser padrino»
Ahora, desde la llegada en julio de este año del nuevo prefecto del Dicasterio, el argentino Víctor Manuel Fernández, este Dicasterio se desdice de lo publicado años atrás por el mismo ente.