El Papa ha recibido esta mañana al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, que este domingo tomará posesión de la iglesia de Santiago y Monserrat, y que estaba acompañado de los seminaristas madrileños, a los que ha prevenido de los "deseos de ascender" y "destacar" al tiempo que le ha instado a alejarse de la "mundanidad".
"Es necesario entrar en el desierto, para que Él nos hable al corazón, si este está colmado de mundanidad, de cosas, por más que se puedan llamar "religiosas", Dios no encontrará sitio, ni nosotros le oiremos cuando llame a nuestra puerta", ha afirmado Francisco en la reunión con los 84 futuros sacerdotes de la capital en la Sala Clementina en la que no ha leído el discurso, sino que ha preferido entregarlo en mano.
La audiencia con el Pontífice en el Vaticano se produce después de que cardenal Cobo haya creado un grupo consultor para el Seminario Conciliar con la misión de asesorar y conectar de forma más intensa la formación y las actividades de los futuros sacerdotes con la vida diocesana. El equipo está integrado por tres sacerdotes, tres laicas y una religiosa.
El Papa ha manifestado en este sentido que muchos "santos obispos de España se han confrontado con la difícil realidad en la que se encontraban sus Iglesias, y han pensado en el seminario como el lugar donde su sueño pastoral podía echar raíces sólidas y expandirse".
Citando el libro de San Manuel González - quien fue obispo de Málaga de 1920 a 1935-, 'Un sueño pastoral', el Papa ha señalado la necesidad de hacer que en el seminario la Eucaristía sea "en el orden pedagógico, el más eficaz estímulo; en el científico, el primer maestro y la primera asignatura; en el disciplinar el más vigilante inspector; en el ascético el modelo más vivo; en el económico la gran providencia; y en el arquitectónico la piedra angular".
El Pontífice ha pedido a los seminaristas que pongan a Dios en el "centro". "Eso sólo se consigue con la adoración. Jesús _ nos dice nuestro santo_ nos hará de pedagogo, paciente, severo, dulce o firme según necesitemos en nuestro discernimiento, porque nos conoce mejor que nosotros mismos, y nos espera, anima y sostiene en todo nuestro caminar", ha añadido.
El Papa también les ha pedido que sean humildes y disciplinados. "En la disciplina, confrontarnos con la Eucaristía cada mañana _el más vigilante inspector_ nos hace recapacitar en la futilidad de nuestras ideas mundanas, de nuestros deseos de ascender, de aparecer, de destacar", ha dicho.
Por ello, ha invitado a preguntarse: "¿Te has reconciliado con tu hermano? ¿te has vestido el traje de fiesta? ¿estás preparado para entrar en mi banquete eterno?".
Asimismo, ha puesto en valor el "silencio, la oración, el ayuno, la penitencia y la ascesis" como concepto la "necesarios" para liberarse de la mundanidad del mundo y ponerse a las órdenes de Dios "con docilidad de espíritu".
"Queridos hermanos, tengan confianza en quien les ha llamado para esta hermosa tarea, y póstrense en adoración para poder construir con docilidad el templo de Dios en sus personas y en sus comunidades", ha concluido.