Once nuevos sacerdotes ordenados en la catedral de la Almudena

Once nuevos sacerdotes ordenados en la catedral de la Almudena

La Catedral de la Almudena acogió el pasado sábado, 24 de mayo, la ordenación de once nuevos sacerdotes para la Archidiócesis de Madrid.

El Cardenal José Cobo, arzobispo de la capital, presidió la ceremonia, que reunió a centenares de personas entre familiares, amigos y miembros de la comunidad eclesial.

Durante la celebración litúrgica, marcada por la solemnidad y la emoción, el cardenal Cobo subrayó el profundo significado del compromiso que los nuevos presbíteros asumen con la Iglesia y con Jesucristo. «Os debéis en amor a Jesucristo y a su Iglesia», recordó a los ordenados durante su homilía, en la que también les exhortó a vivir su ministerio con cercanía, ternura y dedicación, especialmente hacia los más vulnerables.

Los nombres de los nuevos presbíteros

Los once hombres ordenados son Antonio Gil-Delgado Ruiz de la Prada, Héctor Gregorio Crespo, Adrián León Soltero, Jaime López-Riobóo Zárate, Juan Orduña Méndez, Álvaro Pérez Turbidí, Roberto Reyes Guzmán, Jesús Rodríguez Jara, Juan José Rodríguez Rojas, Carlos Tamames Grech y Pablo Vidal González. Todos ellos expresaron públicamente su compromiso mediante la promesa de obediencia y respeto al obispo y a sus sucesores, un gesto clave que simboliza la entrega al ministerio sacerdotal.

Los ritos de la ordenación y su significado

El momento central de la liturgia fue la imposición de manos por parte del cardenal Cobo, acompañada de la oración de consagración y la invocación al Espíritu Santo. Tras este rito, los nuevos sacerdotes fueron ungidos y participaron en otros gestos simbólicos como la unción de las manos y la entrega del pan y del vino, como signo de su misión en la celebración de la Eucaristía.

Una celebración con carácter festivo

La ceremonia concluyó con palabras de agradecimiento por parte del arzobispo, quien tuvo menciones especiales para los obispos auxiliares, José Antonio Álvarez y Vicente Martín, así como para las familias de los nuevos sacerdotes. Cobo valoró su generosidad y el apoyo mostrado en todo el proceso vocacional.

La jornada culminó con un ambiente festivo en la explanada de la catedral. Allí, entre aplausos y vítores, los recién ordenados fueron manteados por sus allegados, en una expresión de alegría popular que forma parte de las tradiciones que acompañan este tipo de celebraciones religiosas en Madrid.