Alquilar o comprar de cara al 2026

Alquilar o comprar de cara al 2026

La eterna pregunta sobre si es mejor alquilar o comprar una vivienda vuelve a estar sobre la mesa.

Con el mercado inmobiliario en plena transformación y los tipos de interés estabilizados tras años de subidas, muchos españoles se plantean si 2026 será el momento adecuado para dar el paso hacia la compra… o si seguir alquilando sigue siendo la decisión más sensata.

Durante los últimos años, el Euríbor ha pasado de cifras negativas a situarse en torno al 2%, un cambio que ha encarecido las hipotecas, pero que también ha moderado el ritmo de los precios de la vivienda. Según datos del Banco de España, el coste medio de financiación se ha estabilizado, y el acceso al crédito es más predecible que hace un par de ejercicios. Aun así, la decisión entre alquilar o comprar depende menos de lo que haga el mercado y más de lo que haga cada uno con sus finanzas.

Comprar una vivienda ofrece estabilidad y sensación de patrimonio, pero exige una inversión inicial considerable. Entre el pago de la entrada, los impuestos y los gastos de notaría, se necesita un ahorro de al menos un 20% del precio de la vivienda, sin contar los costes asociados a la hipoteca. En este punto, muchos optan por acudir a brokers hipotecarios, profesionales que comparan ofertas entre distintas entidades y pueden conseguir condiciones más competitivas, especialmente cuando se trata de hipotecas al 90% o 100%. Su papel se ha vuelto clave para quienes buscan dar el salto sin comprometer su estabilidad económica.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que el precio medio del alquiler en España ha subido un 7% interanual en 2025, con picos mucho más altos en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga. A la vez, el esfuerzo medio para comprar vivienda ha aumentado hasta representar cerca del 35% de la renta familiar. Es decir, ni alquilar ni comprar están exentos de desafíos.

Desde el punto de vista económico, alquilar ofrece flexibilidad: no hay hipotecas a largo plazo ni gastos de mantenimiento imprevistos. Es una opción lógica para quienes cambian con frecuencia de ciudad o para los que prefieren mantener liquidez y no comprometerse a largo plazo. Sin embargo, el alquiler tiene una cara menos amable: la dependencia de la oferta, la falta de estabilidad y la posibilidad de que el precio suba con cada renovación del contrato.

Comprar, por el contrario, es una decisión que se mira más en décadas que en años. En un entorno en el que los tipos de interés parecen haber tocado techo, y con la previsión de que el Banco Central Europeo (BCE) comience a reducirlos de forma gradual a lo largo de 2026, la compra podría volver a ser más atractiva. Si los tipos bajan, las cuotas hipotecarias podrían moderarse y abrir la puerta a mejores condiciones.

No obstante, no se trata solo de números. El Banco de España insiste en que los hogares deben valorar su “capacidad de absorción” ante posibles cambios de ingresos o de tipos. En otras palabras, no basta con que la cuota encaje hoy, sino con que siga siendo asumible dentro de cinco o diez años.

En general, quienes piensan quedarse en una misma ciudad durante largo tiempo y tienen ingresos estables pueden encontrar sentido en la compra, especialmente si consiguen una buena hipoteca y vivienda a precio razonable. En cambio, quienes priorizan la movilidad o no disponen aún del ahorro necesario pueden encontrar en el alquiler un puente más realista hacia la propiedad futura.

De cara a 2026, todo apunta a un escenario de moderación: precios de vivienda más contenidos, tipos de interés ligeramente más bajos y un mercado del alquiler que seguirá tensionado, sobre todo en las grandes urbes. En ese equilibrio inestable entre flexibilidad y compromiso, entre libertad y seguridad, cada familia deberá encontrar su punto de confort.