Padre Miguel Pajares, todo un ejemplo de solidaridad. No existen suficientes caracteres para agradecer la gran labor que misioneros como él realizan donde más se necesita, aún a costa de sufrir incluso hasta la muerte, que unas veces llega en forma de virus y otra de bala o bomba.
El Gobierno ha desmentido a la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, y finalmente la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios no tendrá que hacerse cargo de los gastos de repatriación de Pajares y de la religiosa Juliana Bonoha Bohé. Lo contrario hubiera sido una flagrante ignominia.
La izquierda rancia anticlerical ha corrido apresurada a criticar la repatriación por la vía de los costes y por la vía de la alarma social. No sorprende; pero duele. España no merece una izquierda de tan poca catadura moral.
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