Ignoro quién o por qué aconsejó al ex presidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero que compareciese este jueves ante un programa periodístico de la televisión pública, yo diría incluso ante 'ese' particular programa televisivo. Hubo sin duda millones de ciudadanos contemplando el espectáculo, que yo calificaría de patético, protagonizado por un hombre que ostentó, legítimamente, el mayor poder político (y no solo, claro) en España durante más de siete años y medio. A mí, sus explicaciones, su patente actitud victimista, no me convencieron ni me hicieron virar sobre la inmensa decepción que sufrí al conocer algunas de las actividades, vamos a llamarlas 'mercantiles', de ZP, aquel 'hombre de la ceja' que prometió regeneración de la vida pública española.
Tras la entrevista, me siguen faltando datos clave. No solo sobre las famosas joyas, sobre las que ninguna aclaración hubo (entiendo que hay que dárselas primero al juez). Y no me valen promesas de que "eso lo vamos a sustanciar", o "todo va a quedar muy claro", o "daré todas las explicaciones ante el juez". A mí, nada me quedó muy claro (¿para qué diablos dar una entrevista si no vas a contar nada nuevo?) , excepto que el expresidente puede que no sea un delincuente -presunción de inocencia ante todo-, pero sí era un, ejem, comisionista. Y 'comisionista', con perdón, es cualidad que nunca debería ir anexionada a la persona de un ex presidente del Gobierno. Obvio: falta una regulación legal estricta al efecto, pero eso no es atenuante para la actividad en la frontera de lo admisible, tan ávida de dinero, de ZP.
"No, no y no", es el resumen que yo haría de una entrevista que de alguna manera simboliza todo el detritus que está acompañando a la política española actual. No intermedió en el rescate de Plus Ultra, no creó empresas off shore, nunca pensó en hacer contrabando alguno ni en comercializar con las joyas, una "cortesía personal" (una 'cortesía' de un millón trescientos mil euros, salvo error) procedente de quién o quiénes no reveló.
Estoy dispuesto a admitir que en todo este proceso ha habido excesos, filtraciones que jamás deberían haberse dado y que afectan a la vida privada del ahora imputado. Pero no admito el victimismo que sugiere que hay una persecución contra el ex presidente: aquí se han cometido, cuando menos, irregularidades contra la ética y contra la estética. ZP llegó armado con algunas frases contundentes, que no fueron explicaciones convincentes, por muy elegantemente que se vistiesen las respuestas de ZP al periodista que le interrogaba, por cierto hay que admitir que con datos y cierta contundencia.
Pero ya digo: pasar de ser respetado a patético es un paso muy largo. De haber querido realmente dar explicaciones a la opinión pública, estimo que Zapatero habría de haber convocado una rueda de prensa sin exclusiones ni limitaciones. Y, antes, haber efectuado una declaración muy completa ante el juez. Ahora, sigo preguntándome qué responderá Pedro Sánchez cuando, en su última rueda de prensa en este curso político, el próximo martes, algún compañero le interrogue "¿sigue usted apoyando incondicionalmente a Zapatero?¿Pone la mano en el fuego por él? ". Yo pienso que ZP, con su entrevista de este jueves, ha puesto aún más difícil la respuesta a su sucesor hoy en La Moncloa. Más bien, creo que le ha creado un problema muy serio.
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