La serie de derrotas del PSOE en los cuatro últimos comicios regionales -Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía- invita a no tomar en serio el resultado del último barómetro del CIS en el que, de creer al arúspice gubernamental José Félix Tezanos, el Partido Socialista le sacaría cerca de trece puntos de ventaja al PP en intención de voto y Pedro Sánchez sería el líder más valorado por los ciudadanos.
Cuesta, ya digo, no desechar semejante diagnóstico sociológico, a modo de anatomía de un instante de la vida política española -la muestra se realizó entre el 6 y el 10 de abril- porque, de ser cierto que dichos resultados reflejan la opinión mayoritaria de los ciudadanos, sería tanto como dar por bueno que una parte mayoritaria de la sociedad pasa por alto los reiterados casos de corrupción que salpican al PSOE y al entorno personal de Pedro Sánchez. Y, sí los casos de corrupción no penalizan a la hora de decidir el voto, querría decirse que una parte de la sociedad está enferma o que la polarización inducida, el muro, la estrategia del cordón sanitario levantado para impedir la alternancia, estaría dando sus frutos.
Amargos frutos en términos de juego democrático limpio pues la alternancia en el poder es la garantía de que a los gobernantes hay que juzgarlos por la probidad en la gestión de los asuntos públicos y no por criterios de adhesión sectaria. A esa distorsión parece estar jugando el CIS de Tezanos. Frente a la mala imagen de los casos de presunta corrupción -el más sonado la imputación del ex presidente Rodríguez Zapatero, gurú del sanchismo o el no menos insólito registro de la sede del PSOE por agentes de la Guardia Civil- desde el Gobierno, el partido y los medios afines se emplean a fondo desplegando un relato que persigue instalar en la opinión pública la falacia de un pretendido "golpe de Estado" fraguado por los jueces, los partidos de la oposición y algunos periodistas con el concurso de ¡la Embajada de los Estados Unidos¡ La insidia la lanzan algunos ministros y la expanden desde los programas de "agit-prop" de la televisión pública. Es un dislate ,es mercancía averiada solo apta para los muy sectarios. Pero, de creer al CIS de Tezanos, hay gente que la compra.
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