Las dos claves de la visita de León XIV

Las dos claves de la visita de León XIV

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MADRID 31 May.

"No esperamos ningún respaldo del Papa a nuestras políticas", pero estamos "en sintonía", dijo Pedro Sánchez hace unos días tras visitar a León XIV en Roma para "preparar" la visita del Santo Padre a España. Al cardenal Parolin le transmitió una valoración positiva de las relaciones con la Iglesia española, haciendo énfasis en el sistema mixto de reparación a víctimas de abusos o la resignificación del Valle de los Caídos, aunque olvidó, seguramente sin intención alguna, que ha hecho lo imposible por puentear a Añastro y tratar de negociar en Roma, con escaso éxito, lo que quería imponer en Madrid. La foto, lo importante era la foto.

Pero miren ustedes por donde, la visita del Papa a España ya ha conseguido un milagro: que Pedro Sánchez vaya a misa por primera vez desde que es presidente. Hasta ahora, se ha negado a ir a misas de carácter oficial o a funerales de Estado, siempre que no fueran laicos, delegando la representación en sus ministros. No fue al funeral del Papa Francisco ni a la misa de entronización de León XIV ni al funeral de Estado por las víctimas de la DANA, ni al de las víctimas de Adamuz porque "no le gustan las ceremonias religiosas". El acontecimiento estratosférico, que puede cambiar la política española y el rumbo del mundo,será la misa solemne que tendrá lugar en Barcelona en la Sagrada Familia, la gigantesca creación de Gaudí en homenaje a Dios que, seguramente no habrá tenido la tentación de visitar en ninguno de sus viajes a Barcelona. Sánchez sí estará allí. También en Barajas para recibir al Papa. Y si fuera por él, asistiría a la procesión del Corpus, a la vigilia de los jóvenes y al encuentro con la sociedad civil en el Movistar Arena. Y, por supuesto, le escuchará atentamente, "en sintonía", en el Congreso de los Diputados. Roma bien vale una misa. O Todo por la Patria. Otra vez la foto. Otra vez parecer lo que no se es. Aparentar.

Es posible, sin embargo, que a Pedro Sánchez no le gusten algunas reflexiones del Papa que pueden resultar incómodas para él y lo que él representa hoy: el deterioro de la democracia, la ingobernabilidad y la corrupción. Dicen los suyos que Pedro ya lo sabía: "Van a ir a por nosotros con todo lo que tengan" dicen que avisó cuando negociaba la ley de amnistía. Lástima que no se diera cuenta y avisara también de lo que ya estaban preparando los suyos: cuarenta imputados por corrupción y tráfico de influencias en nueve causas. Esa, la política de desviar la atención de la realidad y distraerla "en la sintonía" con el Papa es la primera clave de la visita. Al menos para Sánchez.

La segunda clave, la buena, es que León XIV no viene a hacer política y quien trate intencionadamente de interpretar su visita -a un lado y oro del espectro político- se equivocará. Este es un viaje apostólico del único líder mundial actual que tiene el respeto de todos y que está por encima de las pequeñas políticas. Este el Papa de la paz desarmada, de la ética para que la IA sea un instrumento al servicio de las personas y no una amenaza, de la llamada al diálogo y a la convivencia, de la acogida de los migrantes, de la lucha real contra la pobreza, y todas las exclusiones del mundo, de la denuncia de la polarización y la mentira. Pero sobre todo es el pontífice que trae el mensaje de Amor de Jesús a los hombres y que ve en el olvido de Dios la causa de la crisis de la humanidad. León XIV va a venir a España a llamar a los cristianos y a los que no lo son a preguntarse qué rumbo debemos elegir como pueblo y como comunidad humana. El de la razón, el diálogo la solidaridad y la libertad o en el del enfrentamiento y el sectarismo. A ver si somos capaces de escuchar su palabra con un corazón limpio.


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