En febrero, más borrascas (y no, no es el parte meteorológico)

 En febrero, más borrascas (y no, no es el parte meteorológico)

Madrid 1 Feb.

Leo en las previsiones meteorológicas basadas en los estudios de la Aemet que febrero va a traernos nuevas borrascas. Lo mío no es la predicción meteorológica, claro. Lo mío, como lo de tantos periodistas que se tienen que desempeñar en otear la política, es anticipar borrascas que traen lluvias muy intensas sobre la vida pública de nuestro país, que ha comenzado un año que promete ser tormentoso, al menos hasta pasada la primavera. Que entonces quizá veamos todo un poco más claro. Quizá.

Ahí tendremos ya esta semana, para abrir, boca, al 'ministro estrella' Óscar Puente ante una comisión de Transportes del Congreso, mientras se desarrolla en Aragón una campaña que, más que tranquila, está resultando un poco aburrida, porque, en el fondo, ninguno de los dos grandes partidos quiere dar más alas a la furia lenguaraz de VOX, que es el único, por cierto, que de verdad asciende en las encuestas. Y hay que reconocerle al titular de Transportes que, hasta ahora y contra lo que era previsible, lo está haciendo bien, dentro de su inevitable desgracia: prepara el terreno para el aterrizaje en el Congreso de Pedro Sánchez el próximo día 11, cuando, tarde como siempre, se reanude de pleno la vida parlamentaria.

Tengo para mí que ni Sánchez ni Feijóo lo están pasando bien en estos días de negros nubarrones. Supongo que el presidente, al que animan, cual a un Alcaraz de la política, entrenadores morales y fisioterapeutas de su demacrada imagen, está peor que el líder de la oposición, que tampoco, pese al desgaste gubernamental, remonta lo que era esperable en los sondeos publicados en los últimos días. Tampoco lo suficiente en Aragón, donde la eterna batalla electoral experimenta un nuevo hito el próximo domingo.

Claro, va a ganar el PP. Eso lo sabemos, pero no podrá formar mayoría de gobierno y entonces quizá se repita la maldición de Extremadura: todo atascado a la espera de que el PP y Vox lleguen a un acuerdo indeseable para todos, incluso para ellos. Una maldición que nos ha caído encima por la mala cabeza de nuestros representantes políticos, que aman, ya se ve, las cumbres borrascosas y desdeñan, más claro aún, las reformas de la normativa electoral, que es lo que se precisaría.

Lo que ocurre, me parece, es que el país, la ciudadanía, está fascinado con las peripecias de su presidente, un maestro de la cuerda floja, y no presta atención al trayecto de Feijóo. Todo el mundo aguarda a que el equilibrista caiga, porque el juego se pone cada día más difícil; pero el equilibrista sigue andando hacia la escalinata de 2027, con menos red a cada paso, pero aguanta. Sánchez, un maestro en el disimulo, la inveracidad y la maniobra orquestal en la oscuridad, tiene al país boquiabierto, y ahí está: mitineando en Teruel como si esa fuese su máxima prioridad en la vida, y recibiendo el obsequio de 'Der Spiegel', que le considera "el anti-Trump". Así, ¿qué puede salir mal? Pues, para Sánchez, todo: desde las urnas en Aragón hasta los enfados del mercurial presidente norteamericano.

Sí, el país de las borrascas sigue atónito la marcha de su presidente, mientras proliferan las apuestas: ¿completará la legislatura? ¿Elecciones generales pronto? Así entramos en este febrero de barrizales, nieves, frío y hielo, bastante hielo: preguntándonos si Sánchez saldrá de esta, si Feijóo entrará de una vez en escena y, sobre todo, cuáles son las razones por las que un Abascal a quien nadie quiere sigue escalando la montaña. He ahí el quid de la cuestión:¿por qué? Ah...


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