Ceuta abandonada

Ceuta abandonada

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Con la distancia que otorga el paso del tiempo ya se puede concluir que lo ocurrido a finales de julio en Ceuta fue un hecho de extrema gravedad que permite establecer algunas evidencias dolorosas. La primera que debería hacernos reflexionar fue el distanciamiento -mezcla de desinterés e indiferencia- con el que en los primeros días se vivió en el resto de España la invasión sufrida por la ciudad. Invasión llevada a cabo por ochenta mil jóvenes africanos que accedieron a Ceuta rebasando ilegalmente la frontera ante la pasividad de los gendarmes marroquíes y la impotencia de policías y guardias civiles españoles superados por la magnitud de la avalancha humana. Y, también, en el caso de nuestros militares -más de dos mil, entre legionarios y regulares- por la carencia de órdenes de intervención que les habrían facultado para actuar taponando la frontera.

Miles de jóvenes consiguieron entrar en la ciudad pero otros no tuvieron la misma suerte y al intentarlo cerca de un centenar se ahogaron en aguas españolas. Fue la cara más dramática de una tragedia que sigue sin esclarecerse en sus implicaciones políticas.

Frente a la invasión -violación flagrante de la soberanía de nuestro país- ,apenas hubo ,como digo, reacción cívica en el resto de España. Fuera de la ciudad afectada por la inopinada avalancha, en el resto del país no hubo manifestaciones de apoyo a los ceutíes señalando a Marruecos y rechazando lo ocurrido. Se dirá que el hecho ocurrió en temporada alta de vacaciones. Es verdad, pero todos los españoles no se habían ido a la playa. Y, pensando en el futuro de la ciudad, sí comparamos la indiferencia ante lo ocurrido en Ceuta con las movilizaciones provocadas para contemplar el eclipse, podríamos concluir que el balance resulta inquietante.

Creo que las razones del distanciamiento son profundas. Incluyen, qué duda cabe, la reacción del Gobierno que preside Pedro Sánchez explicable en razón de una trayectoria humillante de servidumbre hacia el régimen de Rabat. De "socio fiable" viene siendo calificado Marruecos por el ministro del Interior, máximo responsable por inacción de que la marea de jóvenes franqueara sin mayores dificultades la frontera. A la vista de lo ocurrido no será fácil revertir el temor de los habitantes de Ceuta a que en el futuro pueda repetirse otro episodio de parecida o aún más honda repercusión porque salvo Pedro Sánchez y el ministro Grande-Marlaska, no hay nadie en España que no se malicie que detrás del asalto estaba la mano de un vecino que no oculta sus apetencias irrendentistas sobre Ceuta, Melilla, los Peñones de soberanía española en el Estrecho y las Canarias. En ese escenario resulta comprensible qué, tras lo ocurrido, arraigue entre los ceutíes cierto sentimiento de abandono por parte del resto de españoles. Visto lo visto habría que repartir culpas más allá del Gobierno. Decía Georges Orwell que el periodismo también consistía en decirle a la gente lo que no quería escuchar.


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