
MADRID 16 Ago.
El presidente de Melilla ha dicho que "España ha hecho el ridículo. Tenemos un Gobierno fallido". Se equivoca, España ha demostrado al mundo que es un Estado fallido provocado por un Gobierno que tiene un presidente incapaz de hacer frente a los problemas e, incluso, de suspender sus vacaciones ante una invasión organizada de su territorio. La protesta contra Italia, el silencio ante la invasión marroquí y la calificación de "normalidad" en Ceuta, cuando hay diez mil marroquíes por las calles y un alto riesgo para los ciudadanos y para la seguridad nacional demuestran que no hay Gobierno en España o, lo que sería aún más grave, que ese Gobierno está siendo extorsionado por un Gobierno extranjero.
No es sólo eso. Este Gobierno, fracturado en dos mitades, sin apoyos parlamentarios, sin Presupuestos, sin programa y con la única voluntad de resistir al precio que sea, sigue hurtando al Parlamento los debates imprescindibles para el presente y el futuro. El último, el nuclear. Hay que felicitarse por la prórroga -por decreto, por la puerta de atrás, sin debate en el Consejo de Ministros ni en el Parlamento, sin explicar las verdaderas razones, sin pedir excusas- de la vida de la central nuclear de Almaraz en Extremadura porque no había ninguna razón objetiva ni técnica para impedir que siguiera operando. Sólo ideológicas. Otras centrales como la de Almaraz llevan cincuenta o más años operando sin problemas. La moratoria nuclear decidida hace años por otro gobierno socialista fue un error estratégico grave. El cierre de filas socialista para no rectificar esa decisión lo era aún más. Apenas hace un año, el PSOE enviaba un argumentario a sus diputados ratificándose en su posición porque "las centrales nucleares no son ni baratas ni limpias". Del "no son rentables ni necesarias, no tienen sentido" -con el impulso de Sumar, su socio de gobierno, enemigo acérrimo de la energía nuclear que para ellos era un cuestión sin marcha atrás- se ha pasado a la prórroga de Almaraz. Sin explicaciones, sin reconocer que podrían repetirse apagones como el que sumió a España en la oscuridad absoluta y que sin esa fuente no hay garantía de suministro o que aumentaría el consumo de gas, sin decir que Bruselas ha pedido que se evite el cierre de más centrales, sin explicar que toda Europa está volviendo a la energía nuclear y que países que iban a dejar la nuclear ahora tratan de duplicarla. En 2050 los países con energía nuclear serán el doble o más que ahora. Digan lo que digan los ecologistas de salón. Y no por ello serán menos seguros. Hasta la vicepresidenta Ribera, el principal baluarte del PSOE contra la energía nuclear, cambió su posición cuando llegó al gobierno de Europa. El Consejo de Seguridad Nuclear ha recomendado que Almaraz siga abierta porque reúne todas las condiciones para ello.
Pero, seguramente hay algo más detrás de esta decisión. Tras Almaraz, el turno iba a llegar a Ascó y Vandellós, las dos centrales nucleares en Cataluña. Y Sánchez sabe, también se lo ha dicho su hombre en Cataluña, Salvador Illa, que si no prolonga la vida de estas centrales, no habrá apoyos al PSC en Cataluña ni al PSOE en Madrid. Así que ya ha prometido a quienes le sostiene en Madrid y Cataluña que habrá prórroga. Otro pago más, otro chantaje aceptado. Así que, "Nucleares, ahora sí". "Estos son mis principios, que dijo Groucho Marx. Si no le gustan, tengo otros". Para todo.
Coda final. Señores de Sumar: ¿hasta donde se van a tragar ustedes los sapos que les cocina Pedro Sánchez? ¿Hasta donde están dispuestos a asumir el ninguneo de un Gobierno "de coalición y de progreso" en el que son sólo convidados de piedra? ¿Hasta cuándo se enterarán de la decisiones del Consejo de Ministros, en el que están ustedes, por los medios de comunicación? ¿Hasta cuándo aguantarán el desprecio de su socio y seguirán engañando a sus votantes? ¿Sólo siguen ahí por el poder, el coche oficial, los privilegios o por el miedo a desaparecer para siempre? ¿Cuándo reconocerán que el progreso no es sólo "su progreso"? Este PSOE perdió su dignidad hace mucho tiempo. ¿Dónde está la suya?
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