Mañana llega a España una comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo encabezada por la alemana Monika Hohlmeier que indagará sobre la ejecución de los fondos europeos concedidos a España y que hasta este momento ascienden a 31.000
Hace dos días, veíamos a Pedro Sánchez paseando por el castillo de Brdo, en Kranj, Eslovenia, con el primer ministro de aquel país, Robert Golob, entusiasta, se confesó, con "la política española de los derechos de las mujeres, un ejemplo".
Sorprende que el encendido debate sobre el aborto apenas permita turnos dedicados a la prevención de embarazos no deseados. De eso apenas se discute en los ámbitos mediáticos y políticos. Ni siquiera se discute sobre el cuándo el derecho de la mujer a interrumpir un embarazo decae frente al derecho a la vida del nasciturus.
A la vista de las profundas discrepancias en asuntos cruciales uno se pregunta hasta cuándo aguantará la coalición de gobierno entre el PSOE y Podemos. La respuesta podría ser que hasta que Pedro Sánchez calcule que Yolanda Díaz ha podido articular el sudoku político del que habla.
Cuando, en una novela, he tenido que abordar la adolescencia de alguno de los personajes, he sentido una mezcla de vértigo y malestar, porque la recuerdo llena de tantas inseguridades como confusiones.
El mar está sucio, y el cielo, últimamente, más. Uno y otro se reflejan, y entrambos proyectan la visión de un planeta invadido por la mugre. El mar, entre los vertidos tóxicos, los plásticos, las redes de arrastre perdidas que estrangulan a sus criaturas, la proliferación de algas raras, los petroleros, los portacontenedores, los cruceros que parecen barriadas de las afueras, y los hundimientos de naves con toda clase de tósigos abordo, está hecho una pena, pero el cielo va ya pegado, inevitablemente, a su rueda.
La Comisión Europea se muestra en sus últimas previsiones algo más optimista. Cree que la economía española crecerá este año un 1,4% frente al 1% anterior, mientras que mantiene para 2024 un aumento del PIB del 2%.
Sentenció el filósofo que toda realidad ignorada acaba vengándose, y en eso está en su conjunto el sistema sanitario público español. No tenemos la peor sanidad de Europa -basta con asomarse a Gran Bretaña para comprobarlo- pero nuestro sistema está tocado en razón de la falta de medios que se agravó con la pandemia.
Pedro Sánchez, como todo el mundo, tiene cosas buenas y malas. Pero últimamente le sale mal casi todo, básicamente porque lo planteó mal. Conste que 'a priori' no niego a este Gobierno la 'bona fide' y hasta una noble ambición por cambiarnos la vida, según ellos a mejor; incluso no niego que se mueva por un intento de 'conllevar' con los independentistas catalanes, tratando al menos de aplazar el estallido del principal problema político de España.
La pregunta con la que titulo este comentario no se la hago yo al presidente del Gobierno; es la que le formulará la portavoz 'popular', Cuca Gamarra, en la sesión de control parlamentario este miércoles.
La coalición de gobierno no está pasando precisamente por sus mejores momentos. Las guerras internas, a pesar de que aún no se atisba la ruptura, se han recrudecido y buena prueba de ello ha sido lo ocurrido esta última semana.
En su día el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo que la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, más conocida como ley del "solo sí es sí" ("consentimiento" expreso de la mujer sin reparar demasiado en el principio de contradicción) era una buena ley porque, entre otras cosas, suponía avanzar en los derechos de la mujer.
El Gobierno está empeñado en buscar culpables a la subida de los precios, de los tipos de interés y de todo lo que se mueve. Empezó con Putin, pasó a las eléctricas, después los bancos y ahora los supermercados.
Me cuentan que Ramón Tamames se lo está volviendo a pensar, aunque en principio estaba muy por la labor de ofrecerse al Congreso de los Diputados como alternativa a Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno.
Mi admiración por la ministra Irene Montero no deja de crecer. Este fin de semana, por ejemplo, mientras un porcentaje considerable de personas la acusaban de facundia, cabezonería, insensatez, engreimiento y altanería, ella dio pruebas de profunda humildad: en lugar de organizar una gran manifestación con sus seguidoras, y llenar las calles de Madrid de personas que la aplaudirían con entusiasmo, prefirió reunirse, a puerta cerrada, en el Círculo de Bellas Artes, con invitación personal y control de entrada.
Las eternas dos Españas que, menos mal, nunca acaban de destruirse, como dijo Bismarck, ha encontrado un nuevo tema de confrontación: la culpa de que los trenes que ha comprado el Gobierno para la red de cercanías de Cantabria y Asturias no quepan en los túneles existentes ¿la tienen los trenes o los túneles? ¿Es responsable el Gobierno, que va de cabeza en tantos temas, o los cabezas de huevo que deciden autónomamente? Claro que la cuestión de fondo es que los trenes, más de doscientos cincuenta millones tirados a la basura, no pueden pasar por los túneles porque son demasiado grandes.
Los bancos centrales de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido siguen subiendo los tipos de interés para atajar la inflación que aún sigue en tasas dañinas. Obviamente, estas decisiones encarecen aún más el crédito, tanto para la deuda de los Estados, como para familias y empresas.
Claro que Ramón Tamames tiene tantas posibilidades de convertirse en el sucesor de Pedro Sánchez en La Moncloa como usted o como yo, o aún menos. He leído estos días decenas de entrevistas con él, en este su cuarto de hora de nuevo y quizá postrer protagonismo, y en ninguna he visto reproducido lo que a mí me dijo el pasado miércoles cuando le pregunté a propósito de la oferta de Vox para que se convierta en el candidato alternativo en una moción de censura al presidente del Gobierno: "Estas son oportunidades que solo pasan una vez en la vida", me dijo.
La mezcla de sexo y espionaje ha sido bastante tradicional, y tenemos constancia de ser un hecho conocido en todos los ambientes, como se reveló en aquellas comidas entre el ex juez Baltasar Garzón y su actual pareja, Dolores Delgado, con el comisario Villarejo, donde doña Dolores reconoció que, a través del sexo, se consigue mucha información.
Alguien debería explicar a los ciudadanos por qué la ley del 'sí es sí', que responde a unos principios loables, pero que está desarrollada, redactada e implementada pésimamente, ha servido para enconar las relaciones entre la parte mayoritaria del Gobierno, representada por la ministra de Justicia, y la minoritaria, es decir, Podemos, encarnada en este caso por la titular de Igualdad, Irene Montero, vértice de todas las discordias.
Dejó escrito el filósofo que toda realidad ignorada u ofendida vuelve para cobrarse venganza. Abundan los ejemplos de políticos que, bien por despecho o porque el tiempo diluye lealtades, un buen día cuentan cosas que permanecían ocultas.
El Gobierno anuncia que por fin se aviene a modificar la ley del, "solo sí es sí" -irónicamente denominada Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual- cuya aplicación por rebaja de penas ha puesto en la calle a una treintena de agresores sexuales y reducido el tiempo de condena a más de 300.
El INE publicó este lunes el dato adelantado de IPC de enero y los precios no dan tregua sobre todo la inflación subyacente (7,5%) precisamente la más volátil ya que no incluye energía ni alimentos no elaborados.
Siempre he sentido aprecio, pese a muchas cosas, por Odón Elorza, ese ex alcalde de San Sebastián que gusta(ba) de actuar como un verso suelto, que jugó un papel importante en la reconquista del poder por Pedro Sánchez y que ahora, señalando que sus ideas "hoy no resultan útiles en el PSOE", abandona el escaño y la política, aunque no la militancia socialista.