Recordar para no olvidar: la otra cara de Victoria Kent

Recordar para no olvidar: la otra cara de Victoria Kent

Arte por el Arte Producciones, en colaboración con Feminismo Fuenla, presentó el viernes 28 de marzo “Victoria Kent o la verdadera identidad de Madame Duval”, una obra escrita por el filólogo y dramaturgo Antonio Miguel Morales (Palma de Mallorca, 1968) y dirigida por el joven director Jesús Lavi (El Puerto de Santa María, 1995) en el teatro Maribel Verdú. Además, durante el mes de abril, podrá verse los miércoles en los Teatros Luchana.

Esta obra comienza en 1975, en un apartamento de Nueva York. Las actrices, María Díaz y Dolores Cardona, encarnan al personaje de Victoria Kent, ya anciana, y a su pareja Louise Crane. En esta primera escena se muestra cómo Louise ha olvidado su pasado por culpa del alzhéimer. Ella no recuerda quién es ni quién es su mujer, a la que ama tanto.

Lavi partió de esta premisa para volver atrás en el tiempo, concretamente a 1940, y contar la historia de Victoria Kent durante su exilio en París.

El director habla de Madame Duval (pseudónimo que adoptó durante esa época Kent) para mostrar más aspectos de la vida de nuestra protagonista, más allá de su deseo de aplazar el sufragio femenino. Se transmiten sus sentimientos y pensamientos basados en su libro autobiográfico “Cuatro años en París. 1940-1944” (Gadir Editorial, 2007). 

María Jiménez, la diseñadora del espacio escénico, usa una pizarra para ilustrar cómo Victoria Kent escribía el libro. No hace falta aquí ningún otro elemento, ni narración ni diálogo entre los personajes. La pizarra, de hecho, es prácticamente el único objeto que hay en escena y llama la atención porque Jiménez le da mayor importancia al espacio para que las intérpretes puedan moverse cómodamente por el escenario.

Entre María Díaz y Dolores Cardona, las dos actrices, hay mucha compenetración y nadie dudaría de su profesionalidad. Antes de que comenzara la obra calentaron en el escenario, con los ojos del público puestos en ellas. Quince minutos antes de que comenzara la función ambas actrices estaban metidas de lleno en sus personajes. Además, al inicio hubo problemas técnicos y con humor y serenidad supieron solventarlos y hacer reír a los espectadores.

María Díaz es capaz de captar el mundo interno de Victoria y de producir empatía por el personaje. Esto se percibe claramente en escenas como las del anhelo por su nación y en esa sensación de que no hizo las cosas bien, pero con la certeza de obrar con cordura siguiendo los intereses de la República.

También se aborda el tema del sentimiento de libertad. Victoria Kent trata de recordar cómo era sentirse libre y rompe con la cuarta pared para hacer reflexionar al público. ¿Qué es ser libre?: ¿leer los libros que otros te permitan leer? ¿Hacer lo que te dejan hacer?, ¿qué es la libertad?; ¿es algo que limita al ser humano?

No solo se dirige hacia el público en esa ocasión: las actrices también hacen uso de ese recurso artístico para añadir elementos cómicos en la obra teatral y de algún modo hacer que el espectador forme parte de la historia. Además, entre los diferentes saltos temporales y espaciales que se dan a lo largo de la representación, Lavi también introduce breves apartados narrativos para situar al público dentro del contexto de la obra.

La historia también cuenta cómo Victoria Kent y las mujeres que formaron parte de su vida resistieron gracias a su unión. La republicana consiguió sobrevivir con el refugio que le brindó su amiga Adèle Blonay y con la ayuda de Neus Català, quienes nunca le pidieron nada más que su compañía, su apoyo y que siguiera luchando, porque “si hacen daño a una, hacen daño a todas”. Las amistades que formaron una resistencia durante esos años han pervivido generación tras generación.

Los creadores de “Victoria Kent o la verdadera identidad de Madame Duval” transmiten este mensaje porque no quieren que desaparezca en el tiempo. Quieren recordar aquello de lo que no se habla; rememorar esta parte de la historia. Volver a esa época y, al final, no hacer otra cosa que dar a conocer lo sucedido en un escenario. Porque tanto en la vida como en el teatro, la repetición hace al maestro. Asimismo, para no dejar de ser redundantes en aquello que importa de verdad, al final de la obra te preguntan a ti como espectador: ¿qué es lo que no querrías olvidar?

@estaciondecult