La exposición hará un recorrido cronológico desde el año 1650 al año 1680.
La muestra comienza con la estancia de Velázquez en Roma, en 1650, dónde realizará una docena de retratos de la corte papal. Cuatro de ellos forman parte de la muestra.
El primer retrato que se puede observar es el del Pontífice Inocencio X. También se recogen en esta primera sala los retratos de los cardenales Camillo Massimi, de Camillo Astalli Pamphilj, y del Oficial Mayor de la secretaría del Papa Ferdinando Brandani.
Pero no solo se recoge la obra de Velazquez en Roma, sino retratos de la familia de Felipe IV, pintados por Velázquez cuando vuelve a la capital, en 1651, tras la insistencia del Rey.
La vuelta a la corte constituye el centro de la muestra, ya que se recogen los retratos reales que hizo Velázquez hasta 1660, año de su muerte.
Algunas obras destacadas de esta etapa son los retratos de 'La infanta María Teresa', 'El príncipe Felipe Próspero' o 'La infanta Margarita'.
La exposición finaliza con ejemplos del retrato cortesano, de la mano de Martínez del Mazo y Carreño.
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