La Sierra Norte de Madrid se posiciona como destino de verano con naturaleza conservada, senderismo, zonas de baño y pueblos con arquitectura rural a menos de una hora de la capital.
Las altas temperaturas en la capital hacen que cada vez sean más los madrileños y visitantes que huyan del centro en los meses de verano apostando por naturaleza, zonas de baño o la "autenticidad" de los pueblos más pequeños de la región. La Sierra Norte de Madrid encabeza una de las opciones preferidas porque, como señalan desde el sector, la región "no es solo ciudad".
David Pajares, técnico de turismo del Centro de Innovación Turística de la Sierra Norte de Madrid, ha destacado entre los atractivos de la zona una naturaleza "muy bien conservada", a lo que ha sumado la arquitectura rural y los productos locales como queso, miel o carnes. "La naturaleza se combina con el senderismo, la bicicleta y la tranquilidad. Somos pueblos muy pequeños que estamos a una hora escasa de Madrid", ha reivindicado.
Uno de los principales objetivos es darse a conocer fuera de la región porque los turistas tienen el concepto de que Madrid es "solo ciudad" y alrededor "hay más" con zonas rurales de "un altísimo valor". Pajares ha destacado la Sierra de Guadarrama, la zona sur o la Sierra del Rincón como espacios complementarios. "Nuestro objetivo es darnos a conocer fuera de la Comunidad de Madrid y atraer un turismo que viene también entre semana y que se aloja más días. La gente que se va se queda más días, hace más gasto y contrata guías que nos ayuda a mantener la población", ha apuntado, en referencia a la despoblación que afecta a municipios como Robregordo, Madarcos o La Hiruela.
Entre otros atractivos, muchos visitantes optan por buscar zonas de baño como la piscina natural de Las Presillas en Rascafría o la de Riosequillo. A ellas se suman las piscinas municipales en municipios como La Cabrera o Montejo de la Sierra, con gran oferta en hoteles y casas rurales, opciones en camping, actividades familiares, senderismo y multiaventura.
"Se puede practicar senderismo incluso rutas nocturnas. Hay conectividad total del territorio y la gente hace muchos desplazamientos entre pueblos", ha afirmado Pajares. Uno de los focos de turismo estos meses también son los embalses donde se pueden alquilar piraguas o practicar deporte como paddel surf.
Entre los 42 municipios que conforman la Sierra Norte se encuentran los menos poblados de toda la Comunidad de Madrid. Robledillo de la Jara, a 80 kilómetros de la capital, es uno de los pueblos con menos habitantes con cerca de cien. En su casco urbano se encuentra la Iglesia de San Pedro Apóstol, reconstruida en el siglo XIX. Desde el municipio salen varias rutas para senderistas y cicloturistas, como la que une Robledillo y Puebla de la Sierra, siguiendo en algunos tramos antiguas vías pecuarias.
Redueña, ubicada en el Valle del Jarama, pertenece a una zona de valles encajados con amplios terrenos de labor. De las canteras de este municipio salió gran parte de la piedra con la que se construyeron monumentos tan importantes como la Fuente de Cibeles, el Castillo de Manzanares, la Fuente de Neptuno o la Presa del Pontón de la Oliva.
Somosierra, emplazado en el Valle Medio del Lozoya a 93 kilómetros de la capital, se encuentra en el paso natural entre la Comunidad de Madrid y Castilla y León. En él se halla la Dehesa Boyal, uno de los bosques mixtos más destacados de la Sierra Norte, accesible a través de una ruta de menos de 5 kilómetros. En este entorno se encuentra la Chorrera de los Litueros, una de las cascadas más bonitas de la Comunidad de Madrid, y en las laderas del pico Tres Provincias nace el río Duratón creando un barranco que atrae a los más aventureros a practicar barranquismo.
Villavieja del Lozoya, a 79 kilómetros de la capital en el Valle Medio del Lozoya, se sitúa en la margen izquierda del río y se extiende por un cerro en el territorio accidentado de los Montes Carpetanos. Una de sus curiosidades es que alberga un arco mudéjar, único en la Sierra Norte de Madrid. Ubicado en las ruinas de una antigua vivienda, este arco de herradura y ladrillo rojo data de los siglos XIII-XIV y constituye el vestigio más antiguo del municipio.
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