El director de la Casa Encendida, Pablo Berástegui, destaca la Terraza Magnética, con conciertos y cine a precios accesibles, y el Juegatorio, espacio totalmente gratuito de juegos de mesa para todas las generaciones.
La Casa Encendida de Madrid, espacio social y cultural de la Fundación Montemadrid, funciona como refugio climático durante todo el año, con un esfuerzo adicional en verano a través de actividades que permiten a los visitantes ponerse a salvo del calor. Así lo ha explicado su director, Pablo Berástegui, quien describe el espacio como "un lugar para el disfrute, para compartir y para jugar".
Entre las propuestas destacadas figura la Terraza Magnética, que aprovecha la puesta de sol para organizar conciertos de música ambiental o electrónica y sesiones de cine, con precios accesibles e importantes descuentos. También destaca el Juegatorio, un espacio totalmente gratuito donde los juegos de mesa —ajedrez, parchís, juegos de rol— se convierten en el elemento vehicular para "favorecer el encuentro entre personas de diferentes generaciones", según ha explicado Berástegui.
El perfil del visitante es variado, con predominio de familias con niños, adolescentes y vecinos del entorno. El director ha recordado una anécdota del pasado verano: "Entre grupos de WhatsApp de la comunidad China se corrió la voz de que aquí había un espacio para jugar a Catán y a otros juegos de rol de forma gratuita en un espacio climatizado, y vinieron bastantes personas."
Berástegui define la Casa Encendida como "un espacio para las personas que quieren realizar una actividad en el exterior o utilizar los espacios climatizados", un oasis que, a su juicio, "tiene vida propia porque no está muy controlado".
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