Carmen Polo, jubilada del CSIC y ahora reparte alimentos: "Me da vida"

Carmen Polo, jubilada del CSIC y ahora reparte alimentos: "Me da vida"

Carmen Polo cambió su trabajo como investigadora del CSIC cuando se jubiló por el de voluntaria en el Banco de Alimentos, una organización benéfica que consigue alimentos y los distribuye entre ONG y entidades que ayudan a personas vulnerables.

"El banco me da vida", explica en una entrevista,

Es una de los 3.300 voluntarios permanentes de esta organización, formada mayoritariamente por jubilados y prejubilados, que hacen funcionar cada día los 55 Bancos de Alimentos repartidos por todas las provincias.

La próxima semana -del 22 y al 24 de noviembre- celebran la Gran Recogida Anual en supermercados de toda España, el evento más importante del año. En 2018 se recogieron más de 21 millones de kilos de alimentos en solo un fin de semana.

Pero para que esta iniciativa salga adelante se necesitan 120.000 personas que, de forma altruista, dediquen cuatro horas a motivar al público en supermercados e informarle sobre el tipo de alimentos que más se necesitan, según reclama la campaña con el lema "Somos solidarios, con todas las letras".

"El Banco de Alimentos da mucha vida, es muy recomendable para las personas mayores, nos da juventud", cuenta Carmen, que tiene 78 años y una voz con un brillo y una vitalidad de 40. "Fuera de bromas, continúa, el estar activo es muy bueno para todos, cada uno debe elegir lo que le va más, pero el salir cada día, el tener una obligación y el estar con gente da mucha energía".

Un año después de jubilarse del CSIC -Consejo Superior de Investigaciones Científicas- preguntó a un amigo dónde podía hacer voluntariado y le recomendó el Banco de Alimentos, que entonces, señala Carmen, no era muy conocido.

Esta farmacéutica cambió su rutina como investigadora de tecnologías de alimentos que le ocupaban de nueve a seis "o más, y algunos fines de semana", por su trabajo de nueve a dos y media en el Colegio San Fernando, donde está una de las sedes del banco en Madrid.

"Esta etapa es más elegida, porque la laboral, aunque sea vocacional, te dirige por un camino que no lo habías pensado, y aquí eliges, puedes elegir ayudar en una ONG o en otra y si no estás muy a gusto, te vas". Pero ella no se va: "Yo estoy aprendiendo muchísimo".

Sus hijas están encantadas y sus nietos también. "La verdad es que ellos están acostumbrados a que siempre he estado muy activa y no me veían metida en casa y sin hacer nada o limpiando el polvo". "Esta actividad es buena para mi, pero también para ellos porque así no se tiene que ocupar de mi", bromea.

"No tienen que pensar 'ay pobre que está sola', de sola nada, estoy aquí con un montón de amigos y estoy muy activa, esto muy bueno y se lo recomiendo a todo el mundo, a mayores y jóvenes".

A sus nietos -de entre 10 y 17 años- va a engancharlos para la Gran Recogida. "Se tienen que apuntar, no tienen más remedio, si no lo habían pensado que lo piensen, que hay que apuntarse", ironiza, porque sabe que se van a Sumar.

La labor de los voluntarios es imprescindible para que tenga éxito esta inmensa recogida de alimentos, por eso ya han comenzado a reclamar ayuda para estar en los más de 11.000 puntos de donación de los establecimientos y de mesas de recogida en centros educativos y empresas colaboradoras.

Ser voluntario permanente, como ella, requiere un compromiso de al menos dos o tres días a la semana fijos. "Y si no puedes asistir hay que avisar con tiempo para que haya otra persona que te sustituya; no es tan rígido el horario como en un trabajo remunerado, pero tiene que haber compromiso".

En estos momentos se encarga de labores de gestión, como secretaria general de la fundación en Madrid. "Me encargo de gestión documental, los convenios, las escrituras, tengo que controlar la documentación básica de la fundación".

"Todo debe estar organizado prácticamente como una empresa, tenemos que documentar todo, controlar todo y dar cuenta al protectorado de fundaciones y a la Comunidad de Madrid y ser muy cuidadosos; es como una empresa que se dedica a entradas y salidas de alimentos".

Los bancos de alimentos, creados en EEUU en 1967, nacieron con el objetivo de paliar el problema del hambre y combatir el desperdicio; por ello su forma de operar consiste en obtener alimentos excedentarios para donarlos a través de asociaciones benéficas.

"Tenemos muy buen ambiente, nadie te juzga, ni te exige, nadie compite como en una etapa laboral y cada uno aporta lo que puede; y además trabajamos en una ONG trasparente de la que, sin duda, te fías al cien por cien".

"No lo dejaré mientras tenga salud y la cabeza la tenga bien, ya he avisado que cuando vean que la cabeza flaquea, que me avisen, pero de momento estoy muy bien, el día que no lo esté dejaré de venir", concluye Carmen.

Ana Rodrigo