Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid y, a falta de las primarias, aspirante a disputar la Alcaldía a Manuela Carmena, ve "importable" a la capital un pacto como el suscrito con el PP para gobernar en Andalucía, "a una banda" y no a dos según asegura la edil en referencia a VOX.
Así lo defiende en una entrevista publicada este domingo por La Razón, en la que arguye que Vox no es parte del futuro Ejecutivo andaluz, ya que el acuerdo y la coalición es con el PP, aunque ve "fantástico" que Vox haya querido apoyarles. "No vamos a rechazar los votos", subraya.
Respecto a la traslación de los resultados en Andalucía a la capital, Villacís cree que el escenario se puede reproducir en lo que tiene que ver con los pactos y considera el acuerdo con el PP "perfectamente importable".
"Las encuestas ahora mismo nos sitúan en muy buen lugar pero va a haber que pelearlo", señala y se declara, como centro, dispuesta a pactar a izquierda y derecha, aunque no con Carmena a quien busca desalojar.
La dirigente de Ciudadanos defiende asimismo que, como "cruce de caminos", por el partido naranja "van a tener que pasar" la "mayor parte de los pactos" que se produzcan en España, aunque no revela si levantarán el cordón sanitario a Vox ni si estaría dispuesta a darles una Concejalía. "No voy a entrar en el tema de las sillas", argumenta.
Preguntada sobre si Cs es un partido "veleta", como le afean sus competidores, Villacís asegura que en España "estamos acostumbrados a hacer de la intransigencia una bandera", pero que esas críticas "duran lo que tarda en hacerse el pacto y una vez que empiezan a verse los resultados expiran".
La abogada y concejal madrileña, que esta semana ha anunciado que enfrentará la campaña embarazada de su tercer hijo, prefiere no valorar a los candidatos del PP, José Luis Martínez-Almeida en el Ayuntamiento e Isabel Díaz Ayuso para la comunidad, pero subraya su orgullo por que Ciudadanos tenga primarias y no funcione por "designación divina".
Anuncia además una "campaña en positivo" con líneas no rojas sino "verdes" para negociar, en la que propondrá bajadas de impuestos, también en lo que tiene que ver con la movilidad y apostará por los barrios en lugar de por proyectos icónicos.