El portavoz adjunto del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Iñigo Henríquez de Luna, ha acusado al equipo de Cristina Cifuentes de acordar con la dirección nacional una fecha de celebración del congreso regional que hace "casi imposible" competir.
Henríquez de Luna ha subrayado asimismo su "incredulidad e indignación" por que la fecha elegida para dicho congreso sea el puente de San José.
El número dos de Esperanza Aguirre cree que el equipo de Cifuentes ha apostado por esa fecha para celebrar un congreso "exprés" y "cerrado" en lugar de un cónclave "abierto", algo "incoherente" con las proclamas sobre democracia interna de la presidenta de la Comunidad y responsable de la gestora del partido.
Henríquez de Luna ha presentado una enmienda a los estatutos que se debatirán en el congreso nacional del PP -que se celebra en Madrid del 10 al 12 de febrero- en la que reclama que se suprima una disposición transitoria según la cual se puede aplicar la excepcionalidad y celebrar congresos regionales a treinta días de su convocatoria en lugar de los 45 preceptivos.
Como el congreso madrileño no se convocará formalmente hasta el Comité Ejecutivo Nacional que se va a celebrar el 12 de febrero -durante el congreso nacional-, solo habrá pasado un mes desde entonces hasta la fecha prevista para el cónclave regional.
Eso supondrá, ha explicado en un encuentro informativo, que no habrá apenas tiempo material para que una eventual candidatura competidora de Cifuentes pudiera presentarse, porque además solo dispondría de nueve días de campaña.
Aunque Henríquez de Luna ha asegurado que ni él ni su círculo están pensando en presentar una candidatura, ha denunciado que la convocatoria del congreso regional en las fechas elegidas hace que se celebre en unas condiciones de desigualdad tales que elimina posibilidades de competir.
Por otra parte, el dirigente madrileño -responsable del PP en el Distrito de Salamanca- ha pedido que se retire de los estatutos otra disposición adicional que sólo permite a Baleares y Canarias celebrar congresos asamblearios, en los que todos los militantes pueden ser compromisarios.
Según justifica en su enmienda, resulta "contradictorio" querer abrir y hacer más democrático el partido y limitar después solo a esas dos comunidades la posibilidad de celebrar congresos asamblearios.