La Comunidad de Madrid ha puesto a disposición de los agricultores de la región un total de 55.000 plantones de variedades hortícolas autóctonas con el objetivo de fomentar su consumo y garantizar su conservación. La iniciativa incrementa la oferta respecto al año pasado, cuando se repartieron 48.000 ejemplares entre cerca de un centenar de solicitantes.
El Ejecutivo autonómico ha señalado que este año se han puesto en venta 7.000 unidades más, en el marco de un programa que busca recuperar cultivos tradicionales de la huerta madrileña y reforzar la producción local.
Los agricultores podrán elegir entre diferentes variedades tradicionales, entre ellas melón piel de sapo, azul y mochuelo; pimiento Infante de Aranjuez, San Clemente y de Aranjuez; y tomate Gordo de Patones. Como novedad en esta edición se incorporan también plantones de cebolla blanca y morada de Chinchón.
La comercialización se realiza de forma directa y al por mayor. Para adquirir los plantones se establece un número mínimo de unidades según el cultivo: 80 en el caso del melón, 200 para tomates y pimientos, y 500 para las cebollas.
Las reservas pueden realizarse hasta el próximo 31 de marzo de forma telemática a través de la página web institucional de la Comunidad de Madrid.
Los plantones proceden del Banco de Germoplasma del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra), donde se conservan semillas autóctonas recogidas en distintos municipios de la región y cultivadas por los investigadores durante meses.
Los agricultores que resulten seleccionados tras realizar su solicitud podrán recoger los plantones en la finca experimental de La Isla, situada en Arganda del Rey. La entrega está prevista desde finales de abril y se prolongará durante todo el mes de mayo.
El programa forma parte de una estrategia regional para recuperar variedades agrícolas tradicionales que habían dejado de cultivarse o comercializarse con el paso del tiempo.
Esta iniciativa comenzó en 2014 con el objetivo de devolver a la huerta madrileña cultivos históricos que habían ido desapareciendo con la modernización del sector agrícola.
Desde entonces, el Banco de Germoplasma del Imidra ha logrado reunir más de 300 semillas procedentes de distintos municipios de la Comunidad de Madrid. Según el Ejecutivo autonómico, alrededor del 80% de estas simientes corresponden a variedades que comenzaron a desaparecer a partir de la década de los años sesenta.
Gracias al trabajo de conservación y estudio desarrollado por el instituto, estas semillas se mantienen actualmente en condiciones óptimas, lo que permite su recuperación y su reintroducción en la agricultura regional.