La Comunidad refuerza la seguridad del aceite madrileño frente a fraudes

La Comunidad refuerza la seguridad del aceite madrileño frente a fraudes

El nuevo decreto busca reforzar la seguridad alimentaria, evitar fraudes y proteger a los agricultores frente al aumento de robos en el sector olivarero

La Comunidad de Madrid ha aprobado este miércoles un nuevo decreto que obliga a documentar el recorrido completo de cada partida de aceitunas desde su recolección hasta la almazara. El objetivo es triple: reforzar la seguridad alimentaria, frenar los fraudes en el sector olivarero y proteger a los agricultores del aumento de robos que vienen registrándose.

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde a la iniciativa impulsada por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior. Entrará en vigor previsiblemente a finales de este mes, según confirmó el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel García Martín.

Cada lote de aceitunas deberá ir acompañado de un cuaderno de trazabilidad que permita conocer su procedencia y tránsito. Solo aquellas partidas que cuenten con el certificado correspondiente podrán destinarse a la producción de aceite. Es el mecanismo que la región ha diseñado para cerrar el paso a productos de origen dudoso y a las prácticas fraudulentas.

La medida llega en un momento en que el sector olivarero madrileño crece. La superficie dedicada al cultivo ha aumentado casi un 2% desde 2019, pasando de 29.425 hectáreas a 29.974 en 2025. De ellas, unas 20.000 están amparadas por la Denominación de Origen Protegida Aceite de Madrid.

Esta DOP, que cuenta con apenas dos años de trayectoria, ya reúne 15 marcas y 13 almazaras. La campaña oleícola 2025/26 sacará al mercado nuevos productos bajo esta denominación, con una calidad que se espera elevada por el buen estado sanitario de la aceituna.

Los números de la anterior campaña, la 2024/25, hablan por sí solos: se produjeron 34.000 litros de aceite, casi el doble que en la primera campaña, cuando se alcanzaron 16.204 litros. El crecimiento es evidente, y con él, la necesidad de garantizar que cada botella que llega al consumidor es lo que dice ser.