El líder de VOX en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, ha ganado de momento el pulso al presidente de su partido, Santiago Abascal, y lo ha hecho acudiendo al Pleno de Cibeles en calidad de portavoz, una vez suspendido cautelarmente de militancia, y poniéndose al frente de un grupo municipal cuya ruptura se ha evidenciado con el voto dividido en la sesión, la segunda del año.
Ha sido la concejala Arantxa Cabello, señalada por la dirección de Vox para ponerse al frente de la portavocía en sustitución de Ortega, quien ha explicado a la prensa a la llegada al hemiciclo que había solicitado, junto con el secretario general del grupo, Fernando Martínez Vidal, también afín a la dirección de Abascal, la posibilidad de votar a mano alzada todos y cada uno de los puntos del orden del día del Pleno.
Esto ha llevado a una situación insólita en Cibeles, cuando a la hora de las votaciones el presidente del Pleno, Borja Fanjul, ha solicitado el voto de manera nominal, individual tanto a Cabello como a Martínez, para después requerir la posición de voto "del grupo municipal Vox", representado en una única contestación para Ortega Smith, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, quien además se da la circunstancia de que ostenta el carnet de militancia de Vox con el número uno, frente al cuatro de Abascal y el seis del todavía portavoz.
Sólo ha habido un sentido del voto diferente a lo largo de la sesión entre las dos almas de Vox, concretamente en un punto del orden del día relativo a la aprobación de un expediente urbanístico, en el que la parte 'oficialista' de Vox, con Cabello y Martínez Vidal, ha decidido abstenerse.
Ya aclaraba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, al requerimiento enviado la pasada semana al Ayuntamiento por el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, que sólo el grupo municipal puede apartar de la portavocía a Javier Ortega Smith, esto es, ni el partido ni el Consistorio, para poner en tela de juicio el "lío monumental" en el que se han metido. En la misma línea ha ido el escrito remitido por la Secretaría del Pleno a la dirección de Vox.
Ortega se ha venido reafirmando "como portavoz" de Vox y ha insistido en que ni hay mayoría para relevarle dentro del grupo municipal ni tampoco división interna, algo que no comparte la concejala Cabello, que reconoce la "fractura" con sus compañeros. La edil ha declarado a su llegada al Pleno que "en un mes" podría ser la portavoz en sustitución de Javier Ortega Smith.
Cabello ha trasladado asimismo a la prensa que asume una responsabilidad y que no tiene "ningún tipo de animadversión" a ninguno de sus compañeros, "pero desde el punto de vista político, evidentemente sí hay una fractura". "Es algo natural que está pasando en muchos ayuntamientos porque esta situación ni es la primera ni será la última", ha advertido la concejala.
Mientras la Secretaría del Pleno está trabajando en un informe para dar a la luz a la situación jurídica en la que quedaría el grupo municipal una vez que la suspensión de militancia en Vox pase a ser firme.
A falta del informe de la Secretaría del Pleno, una de las opciones con más peso es la de que Ortega, Toscano y Ansaldo puedan acabar como concejales no adscritos. Según el artículo 33 del Reglamento Orgánico del Pleno del Ayuntamiento de Madrid (ROP), serán miembros no adscritos los concejales que no se integren en el grupo político que constituya la formación electoral por la que fueron elegidos o que abandonen su grupo de procedencia.
En el Ayuntamiento de Madrid ya hay precedentes de esta situación, concretamente de color naranja. La crisis abierta en Ciudadanos en la legislatura 2019-2023, que enfrentó a una parte sustancial del grupo municipal con la entonces portavoz y vicealcaldesa, Begoña Villacís, llevó a tres concejales a salir de CS y registrarse como concejales no adscritos. Fue el caso de Ángel Niño Quesada (hoy concejal del PP en el Consistorio), José Aniorte Rueda y Sofía Miranda Esteban.
Son tres los ediles suspendidos cautelarmente de militancia. Ortega, Toscano y Ansaldo, el primero por negarse a ceder la portavocía del grupo a Cabello y los dos concejales restantes por apoyar a Ortega. Está en marcha un proceso interno que, según distintas fuentes , es "muy garantista" y que tendrá que responder a los recursos presentados contra la decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
Javier Ortega Smith ya ha adelantado que peleará dentro de la formación política hasta donde tenga que llegar, incluida la justicia ordinaria, porque su "honorabilidad no está en venta", para acusar al partido que dirige Santiago Abascal de inventarse "mentiras" como "excusas" para tratar de echarle. El recurso a la justicia ordinaria podría prolongar durante meses la situación de interinidad en la portavocía del grupo municipal.
Él, en todo caso, seguirá defendiendo "la honorabilidad, la verdad y la lealtad a este proyecto" porque están en política "para defender principios y valores al servicio de España y no los intereses personales o particulares de nadie".
A su llegada al Pleno, Ortega Smith ha contestado a Abascal que su "primera preocupación es Madrid y España" y que algunos deberán plantearse si la división "es lo más conveniente" para el país.
"Algunos tendrán que preguntarse y tendrán que contestar a los madrileños por qué, ante una situación de tanta gravedad en España, con tantos problemas, con un gobierno de delincuentes y de criminales, han querido poner a este grupo municipal en la tesitura del enfrentamiento, de la división y entorpecer la labor que estamos realizando en pro de los madrileños", ha lanzado a la dirección de su partido.