Hoy por la zona noble del Ayuntamiento de Madrid paseaban algunos de sus concejales, como de costumbre, pero esta vez compartían pasillo con gente "normal", esas personas que cada cuatro años deciden quién va a ocupar el sillón reservado al primer edil y que hoy han podido visitarlo pero sin sentarse, claro.
Los sillones que adornan el despacho son de piel blanca y desde los balcones -algo pequeños en comparación con el Palacio de Comunicaciones- impresiona la Cibeles con la calle Alcalá al fondo, una estampa reservada normalmente para el alcalde o alcaldesa de turno y que hoy han disfrutado por primera vez aquellos vecinos y curiosos que se han animado a acercarse al Ayuntamiento madrileño.
En grupos de 20 personas, desde las 10.00 horas y cada 15 minutos, los guías municipales han dado paso a los visitantes, que han podido contemplar diversas estancias como la Galería de Cristal o el despacho de Manuela Carmena, diseñado en origen para el ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y que también ha disfrutado Ana Botella.
Tanta expectación ha levantado en los mentideros madrileños este despacho que algunos hasta se esperaban que fuera más grande, así como más afluencia de público para salir de dudas.
"La televisión lo agranda y todo parece enorme, pero luego es más chiquitito", explica Ángela García, una vez dentro del despacho, quizá porque no sabía que una parte, la de la biblioteca, ha permanecido cerrada.
También dentro de las dependencias municipales estaba Francisco Bermejo quien, a tenor de sus palabras, no parecía tan interesado como otros en el despacho de la alcaldesa, pese a ser el principal reclamo de unas visitas que, en función de cómo se desarrollen hoy podrían repetirse con más frecuencia o no, según decida la Corporación.
"Tampoco me hace mucha ilusión, qué quieres que te diga", reconoce entre risas Bermejo quien, cámara de fotos en mano y sin perder detalle, admite que no conocía esta parte tan privada del Ayuntamiento, pese a trabajar allí.
"Me encanta poder ver la sede de mi empresa", subraya Bermejo, justo en el momento en el que Marta Higueras, responsable del área de Gobierno, Equidad, Derechos Sociales y Empleo en la capital -además de mano derecha de Carmena- ha pasado a su lado.
Pese a ser domingo y no dejarse ver al gran público -al menos a primera hora-, la alcaldesa también ha estado en el Consistorio.
Cuando aún restaba algún minuto para que el reloj marcara las 10 de la mañana, Carmena ha entrado -sin hacer mucho ruido- en el recinto municipal.
Pocos se han percatado de su presencia, hoy con atuendo desenfadado y con el casco de la bicicleta en la mano, para hacer honor a su fama de ciclista en pleno Ecuador de la Semana Europea de la Movilidad.
Como ha demostrado Carmena, hoy el habitual trasiego de trajes, corbatas y propuestas municipales ha sido sustituido por un goteo incesante de zapatillas, cámaras de fotos, algún que otro sombrero y un vestir y una actitud también bastante relajadas, propias de la gente que aprovecha su día libre para conocer cosas nuevas.
"A mí me ha traído ella, que quería venir", advierte irónico pero sonriente Adrián González, que aguardaba paciente en la cola para visitantes, que poco a poco ha ido cogiendo color y longitud con el transcurso de la mañana.
La "culpable" de que el joven estuviera a primera hora del domingo bajo el imponente umbral de la Galería de Cristal del Ayuntamiento ha sido Elena Civil, quien admite sin rubor que "tenía ganas de verlo por dentro".
Ellos, dos madrileños de toda la vida, dicen que -como tantos otros- sólo habían visto el recinto "desde fuera" y que, una vez dentro, "sí que es algo más lujoso" que su casa aunque todavía les quedaba disfrutar del paseo por el interior.
A partir de ahora sólo queda por saber si las visitas se convertirán en tradición, como reclama García, quien destaca que durante uno de sus viajes a Estados Unidos este tipo de instituciones "estaban abiertas todos los días, a todas horas y también para extranjeros".
"Que se abra esto un día, de allá para cuando, no me parece nada extraordinario", concluye la visitante.