
Un bombero a punto de jubilarse cumplirá con la tradición de bajar el cuadro de la Virgen de la Paloma, patrona oficiosa de Madrid, durante la festividad del 15 de agosto.
Un bombero a punto de jubilarse será el encargado este 15 de agosto de cumplir con una de las tradiciones más castizas de Madrid, la bajada del cuadro de la Virgen de la Paloma, de unos 100 kilos para su 1,70 metros de alto. Durante todo el año se puede visitar en la Parroquia de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real, en el barrio de La Latina, donde luce en el Altar Mayor.
El rito que vincula a la patrona oficiosa de Madrid con los bomberos del Ayuntamiento de Madrid data de 1923, a petición de los feligreses y ligado a la leyenda de un incendio en la Plaza Mayor del siglo XVIII que, según la tradición, se apagó con la presencia del cuadro. De ahí nació la vinculación de la Paloma como patrona de los bomberos de la capital, perpetuando una costumbre que ha permanecido más de un siglo.
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