En pleno debate sobre el futuro del Gobierno regional y de su presidenta por la polémica del máster hablamos con el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, médico de profesión, que desde el pasado mes de septiembre lleva las riendas de una consejería en la que ha puesto el foco en dar estabilidad laboral al personal sanitario, mejorar las instalaciones sanitarias y crecer en investigación.
Cuando habla de lo que más sabe, su profesión, transmite apasionamiento. Y se le nota en el brillo de los ojos, en cómo gesticula. De sonrisa afable, a pesar de la inicial seriedad de su carácter que pudiera esconder un punto de timidez. Como autodefensa, unos ojos negros, muy negros, que parecen taladrar a su interlocutor...
¿Son suficientes las explicaciones que ha dado Cristina Cifuentes para esclarecer la polémica sobre el máster?
La intervención que realizó en la Asamblea fue muy clarificadora con las dudas que planteaban los grupos de la oposición. Pero cuando alguien no quiere comprender lo que ahí se explica es difícil hacérselo entender. Creo que con lo que ella explicó es más que suficiente. También la presidenta pedía pruebas, ya que la oposición no ha aportado nada: se mueven por informaciones periodísticas, pero para querer abrir una comisión de investigación hay que tener pruebas con las que acusar.
Nosotros, como grupo parlamentario popular y como Gobierno Regional, ya estábamos tranquilos con las explicaciones que nos había dado la presidenta. Se ve claramente que hay un ataque absolutamente personal contra Cristina Cifuentes, y se pretende además abrir una comisión de investigación que no está contemplada en el reglamento de la Asamblea de Madrid, lo cual me parece bastante grave.
¿Cuáles son los principales proyectos en los que está trabajando la Consejería de Sanidad en estos momentos?
Entrar a mitad de legislatura dentro de una Consejería supone encontrarse muchas cosas ya iniciadas, pero podemos centrar los proyectos en tres aspectos fundamentales. En primer lugar la política de recursos humanos, en la que hemos logrado un hito importante como ha sido el reconocimiento económico de la carrera profesional. Y no solo es importante ese reconocimiento económico, sino también reducir la tasa de temporalidad cuando nos encontramos en un nivel casi de un 30%, pero en estos casi tres años hemos hecho más de 10.000 interinos, lo cual es un gran salto contando que la Consejería de Sanidad tiene 71.000 trabajadores. Era importante dar esa estabilidad a los profesionales reduciendo la tasa de temporalidad.
También hemos recuperado los planes estratégicos por especialidades para tener una comunicación más directa con los profesionales y hacerles partícipes de las decisiones asistenciales que tiene que tomar la Consejería.
Otro tema fundamental es el de las infraestructuras sanitarias. La Comunidad de Madrid cuenta con una red de 34 hospitales de distintas edades. Aproximadamente un docena son hospitales muy jóvenes que rondan los diez años. Entre los 24 restantes tenemos algunos centenarios, como el Niño Jesús o el hospital de la Cruz Roja, y otros que rondan los 40 ó 50 años, que son los que tienen mayor actividad como La Paz, Gregorio Marañón, 12 de Octubre o el Ramón y Cajal. Estos de mayor actividad son los que requerían un mayor esfuerzo, por lo que hemos realizado un plan de inversiones, que es un compromiso del Gobierno. Esto evita la visión a corto plazo con vistas a las elecciones; se trata de un plan a medio plazo con el que solucionemos todas los problemas estructurales que tienen los hospitales.
¿Ha cambiado el modelo de gestión de los hospitales en los últimos años?
Estos hospitales se crearon con un modelo asistencial de hace cuarenta o cincuenta años que ha evolucionado tanto en el sector sanitario, en la gestión, la investigación o en los profesionales que ahora mismo no tiene cabida por el modelo de hospitalización, por el modelo de atención a las urgencias, por el modelo de actividad quirúrgica... Todo eso ha cambiado y por ello hay que hacer hospitales adaptados hacia donde va la nueva práctica sanitaria.
Otro punto son los centros de atención primaria. Este año se van a poner en marcha veintiséis acciones, como la construcción de nuevos centros de salud y la rehabilitación de otros antiguos, y el año que viene iremos a por la misma cifra. Es importante también que las infraestructuras estén adaptadas.
Más proyectos y retos entre manos...
Y por último los nuevos retos, como la investigación en la Comunidad de Madrid. El nivel asistencial que tiene la región es altísimo, los hospitales madrileños siempre son de los mejores posicionados. Un informe de la Unión Europea dice que somos la segunda región más importante en cuanto a indicadores de salud y calidad asistencial, pero todo esto tiene que tener una correspondencia con la actividad investigadora y también estamos trabajando para seguir mejorando la actividad que hace la Comunidad de Madrid.
La privatización de la sanidad es uno de los puntos que más polémica continúan causando ¿Ha beneficiado este cambio de modelo a la sanidad madrileña?
En primer lugar destacar que tenemos que hablar de modelos de colaboración público-privado. No hay que olvidar que toda la sanidad madrileña es pública, lo que pasa es que en algunos modelos la gestión es privada, pero cualquier madrileño con su tarjeta sanitaria puede ir a cualquier hospital.
La colaboración público-privada permite que una vez llegado al máximo del rendimiento de los recursos públicos podamos establecer una complementariedad para dar mayor asistencia a los madrileños. Siempre lo hemos entendido como un concepto complementario, que se aplicó en la construcción de los nuevos hospitales, y mientras que la satisfacción del paciente se mantenga en los mismo niveles que en el resto de hospitales de gestión directa pública, que los profesionales se encuentren igual de contentos y los indicadores de salud al mismo nivel entenderemos que es un modelo que no se cuestiona.
Parece que Madrid es el centro de todas las críticas, pero este modelo se aplica en Andalucía o País Vasco, comunidades gobernadas por partidos nacionalistas o de izquierdas. Es un modelo perfectamente aceptado por toda Europa.
Colectivos como la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública denuncian con frecuencia recortes en Sanidad. La protesta más reciente ha sido por los recortes en el hospital Niño Jesús. ¿A qué se deben?
No ha habido recortes: el presupuesto de la Consejería de Sanidad ha ido aumentando todos estos años. En total en los últimos tres años el presupuesto de la Consejería de Sanidad ha aumentado en 580 millones, y este último año hemos subido 235 millones de euros.
Lo que hay es una crítica más ideológica. El Niño Jesús también entra dentro del plan de inversiones, que va a tener varias acciones; o sea que no hay recortes presupuestarios. Además se están aumentando los recursos humanos; con el tema de las jubilaciones se produjo una pequeña reducción de la plantilla global, pero desde luego el objetivo es seguir creciendo en personal y en mejora de las infraestructuras.
Estos colectivos defienden un modelo sanitario en el que todo es gestión pública directa, pero nosotros entendemos que el modelo de gestión público directo con un porcentaje pequeño de colaboración público-privada es bueno, como demuestran los índices de satisfacción de pacientes y profesionales.
¿Goza la sanidad de madrileña de buena salud?
La Sanidad en Madrid goza de buena salud, es importante decirlo, porque así se está demostrando tal y como dicen estudios independientes y uno lo ve en su día a día. En general, la práctica sanitaria, especialmente en medicina y enfermería, ha evolucionado muchísimo en los últimos treinta años desde el punto de vista del diagnóstico de las enfermedades o la mejora de los tratamientos. Tenemos ya una población con la mayor esperanza de vida, de 85 años. España es el segundo país del mundo, por detrás de Japón, dónde más tiempo se vive, y esto es gracias a un sistema de sanitario potente.
Por eso es necesario ir adaptando la práctica asistencial hacia donde va la población, y eso requiere retos importantes como ver cuáles son los modelos de atención primaria u hospitalaria. Todo esto no requiere de grandes cambios estratégicos, pero sí implica una adaptación paulatina. Antes partíamos de un modelo absolutamente hospitalocentrísta, pensando en el médico, que era el único que resolvía. Eso, que está muy arraigado entre la población, tiene que ir evolucionando hacia un modelo asistencial, acercándose al paciente, ya sea en un hospital, un centro de salud, una residencia o en su casa. Todo esto requiere una evolución de los procesos de la asistencia sanitaria que se está realizando poco a poco.
¿Las infraestructuras sanitarias de la región son suficientes? ¿Es más urgente construir nuevos centros o renovar los actuales?
Las infraestructuras hospitalarias están bien. En cuanto a los centros de salud tenemos que crecer en zonas y municipios en los que está aumentando la población, y lo vamos a hacer. Respecto a los hospitales entendemos que la red que hay es suficiente, sobre todo ahora que se va a rehabilitar el antiguo hospital de Puerta de Hierro, que se va a convertir en un centro de cuidados como los de Guadarrama o Fuenfría, que son hospitales de estancia media enfocados a pacientes que necesitan un periodo de recuperación más largo.
¿Qué novedades traerá la futura Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid?
Llevamos mucho tiempo trabajando en ella y la hemos consensuado con el Colegio de Farmacéuticos. Tiene el objetivo de adaptar el modelo de farmacia a todos los cambios que estamos realizando en otros puntos asistenciales.
La red de farmacia tiene 2.800 puntos en toda la región, con una distribución muy buena, porque van ocupando todos los espacios de necesidad, y la ley va a fortalecer la faceta más sanitaria de las farmacias, ya que a veces se tiene una percepción muy mercantilista de estos centros, y la labor del farmacéutico es muy importante.
Se ha profundizado en agilizar los tiempos en los permisos para las nuevas farmacias y los traspasos, también en ordenar la flexibilidad horaria para facilitar la dispensa de medicamentos. Por otro lado hemos potenciado la faceta sanitaria en cuanto a campañas de prevención, adherencia a tratamientos o la receta electrónica.
¿Se está haciendo todo lo posible por educar en temas de salud como la obesidad en los colegios madrileños?
Cuando se quieren potenciar hábitos saludables como la alimentación o la práctica de ejercicio nos encontramos con que es una labor un poco ingrata porque muchas veces no se ven pronto los resultados. Se está trabajando pero hace falta mucho más, ya que luchamos contra un elemento complicado como es el sedentarismo. Nuestros hijos pasan ahora muchas horas delante del ordenador o viendo la televisión. Es una realidad, por eso trabajamos mucho con educación en la elaboración de menús escolares, el fomento de los hábitos saludables, también hemos impulsado un plan concreto contra la obesidad... Se está trabajando, pero no solamente en lo que es estrictamente sanitario sino educando de manera global. Es importante lo que se enseña en el colegio y que la familia se conciencie y que vayan en la misma línea por la que tienen que ir sus hijos. Es un reto y tenemos que trabajarlo de manera permanente.
¿Hace falta más personal sanitario en la Comunidad de Madrid?
Yo creo que hay que adaptar el personal a las necesidades de ahora. En sanidad, hagas lo que hagas, siempre tienes la sensación de que hacen falta más sanitarios, eso es una realidad. Nosotros estamos trabajando en recuperar el personal sanitario y poco a poco tendremos que ir adaptándolo a la demanda de los ciudadanos, que es lo que tenemos que hacer.
También, la evolución constante del modelo asistencial requiere que el personal se adapte y nosotros continuaremos trabajando para cubrir las necesidades de los madrileños.
¿Ya es posible acudir a especialistas en salud mental en los centros de salud?
Vamos a lanzar en breve el Plan de Salud Mental, que va a ser una iniciativa que hemos trabajado mucho y que está definido de manera estricta, donde será un médico el que prescriba el recurso que necesita el paciente. Esa labor de salud mental la realizaban en determinados casos los médicos de familia, pero ahora se han incorporado a trabajar los primeros veintidós psicólogos clínicos, que vamos a ver en esta primera experiencia como trabajan y concretar el modelo asistencial. Somos la primera comunidad en incluir la psicología dentro de la atención primaria. Dentro de los centros de salud no habrá psiquiatras.
¿Hay turismo de salud en la Comunidad de Madrid?
No sé si hay turismo de salud, pero indudablemente Madrid es un polo de atracción sanitaria. Podemos comprobar cómo en la Comunidad se practican determinadas especialidades sanitarias que no se realizan en el resto de España. También vemos cómo de los cien primeros MIR, cincuenta y seis escogieron hospitales madrileños, por lo que siempre la mitad de las preferencias va a Madrid.
También los principales grupos privados de salud tienen uno o varios centros en la Comunidad de Madrid, que no se dedican únicamente a la atención sino también a la investigación. Esto es bueno porque enriquece el número de profesionales que permiten tener un buen nivel asistencial.
¿La sanidad pública madrileña está a la cabeza en investigación? ¿En qué aspectos?
Cataluña siempre ha estado arriba en investigación, pero la Comunidad de Madrid también tiene un nivel altísimo, más de 7.000 ensayos clínicos en fundaciones e institutos de investigación. El nivel es alto pero es algo que tenemos que seguir mejorando. Tenemos que buscar un modelo de investigación más estable dentro de la particularidad que tiene, ya que implica la captación de fondos privados, fondos europeos, así como proyectos del Ministerio o de la propia Comunidad.
Hay que conseguir que haya cada vez más gente investigando que forme parte de la práctica que se da en la jefatura de servicio de los hospitales y de la atención primaria, y que veamos que siempre hay que investigar para tratar de mejorar porque la traducción es muy buena. Yo creo que Madrid va avanzando muy bien, y es muy bueno mezclar lo que son cuatro niveles: la parte de la estrategia que marca la consejería, junto con los institutos, fundaciones y la industria farmacéutica y la captación de fondos. Hay que unir fuerzas y trabajar en un proyecto más ambicioso. Madrid tiene un nivel de investigación bueno pero hay que mejorar.
¿Cómo están los cuidados paliativos en la sanidad pública madrileña?
La Comunidad de Madrid está a muy buen nivel en comparación con otras regiones de España. Se trata de cuidados de una idiosincrasia muy especial puesto que son los cuidados del final de la vida de los pacientes. Ahí se tiene que trabajar en un modelo asistencial que se adapte a lo que quiere el paciente en esos momentos. Algunos no quieren salir de su ámbito domiciliario, otros quieren ser atendidos en un hospital, en otras ocasiones hay que trasladar la atención a una residencia... en ese sentido hay que trabajar a todos los niveles y con equipos muy dinámicos siempre formados por un médico y un enfermero en los que se pueden incorporar trabajadores sociales o psicólogos, ya que también se tiene que trabajar con la familia del paciente en muchas ocasiones. Ahora mismo hay 98 equipos en la Comunidad de Madrid y es una de las facetas de la atención sanitaria de las que podemos estar más orgullosos y siempre estamos viendo cómo mejorar.
Si el índice de satisfacción es tan alto, cerca del 90%, ¿por qué tanta marea blanca?
Ya no es un movimiento con la misma intensidad que cuando empezó hace unos seis años y da la sensación de que estas mareas no van en la línea en la que van los usuarios. Un ejemplo es que en atención primaria hay casi 50 millones de actos entre lo que hacen médicos y pediatras que son 27 millones, lo que hacen los enfermeros que son 15 millones... Son cifras muy altas y no tenemos percepción de que lo que nos solicitan los usuarios vaya en la misma línea que peticiones de las mareas. En ese sentido lo que vamos a hacer es seguir trabajando para mejorar el nivel asistencial para que los madrileños vivan más años y mejor, y que los profesionales se encuentren lo mejor posible. Ese es el objetivo.