El presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Jorge Nacarino, ha destacado la preocupante situación del mercado inmobiliario en la capital, señalando que hay "más viviendas de uso turístico (VUT) ilegales que viviendas públicas de alquiler en la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS)", un dato que califica de "demoledor".
Nacarino critica las medidas propuestas por algunos sectores, que considera reminiscentes de la época de la burbuja inmobiliaria, calificándolas como "insultantes".
Actualmente, la EMVS dispone de 8.770 viviendas para alquiler asequible, y tiene en construcción otras 2.145 repartidas en 25 promociones. Sin embargo, el número de VUT ilegales en la ciudad supera, según el alcalde José Luis Martínez-Almeida, las 14.000, y varias entidades elevan esa cifra a más de 25.000, según datos recopilados de plataformas de alquiler. Además, Exceltur estima que las plazas en viviendas turísticas en Madrid alcanzan las 84.713, una cifra muy cercana a las 92.400 plazas que ofrecen hoteles, pensiones y hostales.
Nacarino ha anunciado que la vivienda será uno de los temas clave en las próximas reuniones que mantendrá con el alcalde Martínez-Almeida y el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín. Recientemente, la FRAVM reunió a 22.000 personas en una manifestación por el derecho a la vivienda, en la que ejerció un papel coordinador entre los colectivos participantes. El líder vecinal subraya que, aunque el Estado tiene parte de responsabilidad, "la realidad es que las competencias están transferidas a las comunidades autónomas".
En este sentido, Nacarino insta a la Comunidad de Madrid a aplicar la Ley de Vivienda y declarar zonas tensionadas para limitar los precios del alquiler. No obstante, lamenta que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, no esté dispuesta a utilizar esta herramienta, a pesar de la gravedad de la situación.
El control de las viviendas de uso turístico ilegales será otro tema central en las próximas conversaciones entre la FRAVM y las administraciones locales y autonómicas. En junio, varias asociaciones vecinales presentaron más de 10.000 denuncias contra pisos turísticos ilegales, amenazando con llevar el caso a los tribunales si persiste la inacción gubernamental.
Nacarino critica la falta de recursos del Ayuntamiento para hacer cumplir las normativas existentes, que ya otorgan a la ciudad los mecanismos necesarios para actuar contra las VUT ilegales. El problema, según el líder vecinal, radica en la falta de inspectores en la Agencia de Actividades. Con el equipo actual, calcula que se necesitarían 30 años para inspeccionar las más de 10.000 viviendas denunciadas, lo que considera inviable sin un refuerzo significativo del cuerpo de inspección.
A su juicio, el Ayuntamiento no está dispuesto a aplicar la normativa vigente porque "no le gusta", lo que ha permitido la proliferación de pisos turísticos ilegales, un fenómeno que considera especialmente grave dado el contexto actual de crisis de vivienda. Además, señala que esta situación supone una competencia desleal para sectores como la hostelería, que sí genera empleo y cumple con la normativa.
El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, ha propuesto permitir que edificios enteros se destinen a viviendas de uso turístico, similar a los bloques de apartamentos turísticos en destinos de playa o grandes ciudades. La FRAVM ve esta medida como menos invasiva para las comunidades de vecinos, pero muestra preocupación por el posible impacto de los fondos de inversión, que ya están adquiriendo propiedades en barrios como San Diego, Puerta del Ángel o Carabanchel. La organización teme que este modelo no sea económicamente sostenible ni beneficioso para la ciudad en términos sociales.
Nacarino también se ha mostrado a favor de implementar una tasa turística en Madrid. Considera que esta medida podría paliar los efectos negativos del turismo en los barrios periféricos, donde los vecinos no se benefician económicamente de esta actividad. Según su propuesta, los ingresos generados por esta tasa podrían utilizarse para reequilibrar los beneficios económicos en toda la ciudad, ayudando a mitigar los problemas causados por el turismo masivo.
El presidente de la FRAVM defiende que la tasa turística no afectaría negativamente al número de visitantes de la ciudad. "No hay ni un solo ejemplo en ninguna ciudad del mundo donde la implementación de una tasa haya supuesto una caída en el número de turistas", argumenta, calificando de "absurdo" el miedo a que esta medida perjudique al sector turístico en Madrid.