El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reclamado disculpas públicas al ministro para la Transformación Digital y secretario general del PSOE-M, Óscar López, y a sectores de la izquierda que han vinculado el resultado de las elecciones en Aragón con la trayectoria del expresidente aragonés Javier Lambán, fallecido recientemente. El dirigente castellanomanchego ha calificado esas declaraciones de “especialmente duras” e “injustas”.
En una entrevista en Onda Cero, García-Page ha reconocido que, pese a estar “muy acostumbrado a escuchar barbaridades”, lo escuchado le produjo “dolor” y, sobre todo, “mucha tristeza”. “Yo supongo que hoy pedirán disculpas, pedirán perdón”, ha afirmado, convencido de que “lo malo no es solo decirlo, es incluso pensarlo”.
Aunque las declaraciones concretas sobre Lambán fueron realizadas por Óscar López, García-Page ha hablado en plural al exigir rectificaciones. A su juicio, existe en parte de la izquierda “un deseo inmenso” de que crezca VOX para utilizarlo como coartada política y construir un relato que justifique determinadas posiciones.
El presidente castellanomanchego ha lamentado que discrepar dentro de la izquierda se haya convertido en un ejercicio “enormemente duro”, cuando históricamente la discrepancia formaba parte de su identidad. En ese contexto, ha defendido la figura de Lambán y ha recordado que mantuvo sus responsabilidades políticas mientras combatía “un cáncer atroz”, siendo, según sus palabras, coherente con sus ideas hasta el final.
“El precio de la coherencia se paga caro en estos momentos”, ha señalado, insistiendo en que espera disculpas “aunque solo sea por establecer algo de alma en la situación”. Para García-Page, no se puede “traficar con el alma del socialismo pactando con quien sea” y pretender mantener intacta la consideración moral del proyecto político.
En la misma entrevista, el dirigente socialista se ha referido a la situación en Extremadura y a la negativa del PSOE a abstenerse para facilitar la investidura de María Guardiola. Ha considerado que no puede plantearse una abstención “impostada” y “oportunista” solo cuando conviene a una de las partes.
A su entender, un acuerdo estructural entre PSOE y PP para no pactar con fuerzas situadas en los extremos solo tendría sentido si se planteara de forma general en toda España, se explicara con claridad y se sometiera al veredicto de las urnas. De lo contrario, ha advertido, muchos electores podrían sentirse traicionados.
Aunque ha admitido que esa opción “podría caber” en abstracto, ha concluido que en el contexto actual el debate es “absolutamente inviable”, al considerar que la política nacional atraviesa un momento de “bunkerización” en el que resulta difícil abrir espacios de entendimiento.