Navacerrada es una localidad y municipio de la Comunidad de Madrid, situado a 1.200 metros de altitud, en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama. Se encuentra junto al embalse del mismo nombre, a la entrada del valle de La Barranca.
El origen del núcleo de Navacerrada se encuentra en un enclave creado por el aprovechamiento de una pequeña depresión o rellano que fue repoblado por pastores segovianos en la época posterior a la Reconquista.
En ese momento, madrileños y segovianos comenzaron a enzarzarse en una disputa que duraría más de tres siglos y estaría basada en la posesión de las tierras de la Sierra de Guadarrama. Uno de los que intentó traer la paz al conflicto fue Alfonso X El Sabio, cuando tomó posesión de algunos pueblos de la comarca, entre ellos Navacerrada, unificándolos bajo el nombre de El Real de Manzanares.
El estado de Real y Condado de Manzanares constaba originalmente de una ciudad Manzanares el Real y otros 19 lugares, incluido el nombre de Navacerrada. Pero las disputas continuaron hasta que en 1436 la tierra fue cedida a la familia Mendoza y más concretamente al marqués de Santillana, con el título de condado.
Además del desembarcadero que formaba Navacerrada, existía un puerto de montaña -lo que hoy es el Puerto de Navacerrada- que separaba las provincias de Madrid y Segovia. En el siglo XIII era conocido como el puerto de Manzanares.
Navacerrada fue otro de los pueblos de la Sierra de Madrid que se benefició de los primeros contactos de los madrileños con la naturaleza en materia de senderismo y salud. Así que es en el siglo XX cuando se produce el mayor desarrollo de Navacerrada.
En 1904 se inició el esquí en la Sierra de Guadarrama y se crearon varios edificios relacionados con estas actividades. La construcción de la vía férrea de Cercedilla al puerto de Navacerrada se inició en 1919 y se inauguró en 1923.
En esa época también se construyó el Real Sanatorio de Guadarrama. En esos años se conocieron los primeros datos de población del siglo, que en 1921 alcanzaba los 238 habitantes.
Tras la Guerra Civil, Navacerrada empezó a consolidarse como ciudad veraniega por excelencia y aparecieron las primeras colonias en torno al centro de la ciudad. Asimismo, la población también se fue consolidando y ampliando hasta llegar a miles de personas, especialmente en la temporada de invierno, época idónea para la práctica del esquí, así como en el resto de periodos vacacionales.