Adriana Cerezo afronta el Mundial de Taekwondo de Wuxi con ilusión y fe en su nueva versión

Adriana Cerezo afronta el Mundial de Taekwondo de Wuxi con ilusión y fe en su nueva versión

La taekwondista madrileña Adriana Cerezo, subcampeona olímpica en Tokio, prepara su participación en el Mundial de Wuxi con una mentalidad renovada y el mismo sueño de alcanzar el oro que tiene desde niña.

La deportista de Alcalá de Henares llega al Mundial de Taekwondo de Wuxi (China) tras un año de reconstrucción personal y deportiva. En las instalaciones del Club Hankuk, en San Sebastián de los Reyes, Cerezo continúa su rutina con el mismo entusiasmo que la caracteriza, rodeada de compañeros que también competirán en la cita mundialista.

El gimnasio madrileño se ha convertido en un referente internacional, hogar de medallistas como la húngara Viviana Marton, campeona olímpica en París. “Lo más importante que tenemos en el gimnasio es la normalidad. Entrenas con la campeona olímpica y no eres consciente de ello”, explicó la joven madrileña, que considera al Hankuk “una familia diferente y especial”.

Cerezo destacó la unión entre los taekwondistas del club: “Paso más tiempo con ellos que con mis padres. El hecho de que te estés pegando todos los días con las mismas personas y que sean como tus hermanos es algo que no se ve mucho. No hay lucha de poder”.

Una deportista renovada tras los Juegos de París

Después de su eliminación en cuartos de final en los Juegos Olímpicos de París, Adriana Cerezo ha apostado por una “versión nueva y limpia” de sí misma. “En París me obsesioné con el resultado y no funcionó. Ahora me enfoco más en la construcción y en dar lo máximo de mí”, señaló la taekwondista, que confía en que ese trabajo interior le permita alcanzar su mejor nivel.

“Quiero ganar, pero intento focalizar más en el proceso. Hasta que llegue el día del objetivo, que sea lo que Dios quiera”, añadió con serenidad. Cerezo afirma que mantiene su carácter competitivo, aunque con una mayor madurez emocional: “Sigo encendiéndome por cualquier cosa, pero he cambiado bastante. Mi línea es seguir creciendo”.

La deportista reconoció que su experiencia en París le ayudó a replantearse su carrera. “Confío en que las cosas pasan por algo. Caerme allí me hizo redirigir cosas que estaba encaminando mal”, confesó. “Voy a sacar lo máximo de lo que me ha tocado vivir”.

El sueño de un oro mundialista

Con el Mundial de Wuxi a la vista, la madrileña aspira a conquistar su primer título mundial. “Voy a hacer todo lo posible por ganar mi primer Mundial. Llevo dos, en el primero perdí en cuartos y en el segundo en semifinales. Espero no perder ahora en la final”, afirmó con determinación.

Cerezo reconoce que el oro mundial es un objetivo que la acompaña desde su infancia. “Sueño cada día con ser campeona del mundo. Lo invoco todo lo que puedo y más. Con cuatro años ya soñaba con ello y ahora, con 21, sigo haciéndolo con la misma ilusión”, expresó emocionada.

El Mundial, destaca, es una cita imprevisible: “Es una locura. Es donde se destapan nuevos talentos. Todo el mundo va preparado para quedar campeón del mundo. Nosotros vamos con nuestras cartas y las jugaremos lo mejor posible”.

Preparada para disfrutar del tatami

La alcalaína asegura sentirse “muy bien y con muchas ganas”. “Todo el trabajo está hecho y ya se empiezan a juntar las piezas. Solo queda disfrutar. Todo lo de gritar y sufrir ya está hecho”, apuntó con confianza antes de viajar a China.

A las puertas de un nuevo reto, Cerezo afirma conservar la frescura de aquella joven de 17 años que logró la plata olímpica en Tokio. “Me parezco en la ilusión por ir, por estar allí, por vivirlo. Tengo ganas de viajar, que llevaba tiempo sin sentirlo”, explicó.

“Nunca he necesitado desconectar del taekwondo. Forma parte de mí. No es una obligación, es lo que me gusta”, concluyó la deportista madrileña, símbolo del esfuerzo y la perseverancia en el deporte español.

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