La taekwondista madrileña participó en el I Foro de Atletas junto a otros medallistas olímpicos para debatir sobre la salud mental en la alta competición.
Adriana Cerezo, medallista olímpica de taekwondo, subrayó durante el I Foro de Atletas la necesidad de priorizar la salud mental en el deporte de élite. En su intervención junto a otros campeones olímpicos, la madrileña reconoció que las expectativas derivadas de su plata olímpica a los 17 años tuvieron consecuencias que no identificó de inmediato.
La deportista explicó cómo tardó en percatarse del impacto real de la presión. "En el momento, si te crees que lo estás gestionando bien y que no te está afectando porque crees que tienes ya una buena base y que está todo bien estructurado, y hasta que no pasa el tiempo y empiezas a ver las consecuencias o ya hechos porque ya como que hay unas expectativas, las que tienes tú, las que te crees que tienen los demás, no dije 'Vale, creo que lo que creía que no me estaba afectando, creo que realmente sí'", relató, describiendo cómo descubrió que la presión y las expectativas condicionaban realmente su rendimiento.
Cerezo admitió la existencia de "un punto ahí de ego" que obstaculiza reconocer ciertos problemas personales. "Es verdad que siempre hemos cuidado mucho el aspecto mental, pero muchas veces no quieres reconocer ciertas cosas", señaló, refiriéndose a las dificultades para aceptar que aquella situación le estaba perjudicando.
Para superar estas circunstancias, la taekwondista considera esencial contar con un entorno que impulse y respalde al deportista. Según explicó, crece la conciencia sobre la relevancia de este trabajo, tanto para mejorar los resultados como para garantizar el bienestar integral.
"Al final, estamos bajo situaciones de mucha exigencia, donde no depende la vida de nadie en ello, pero que muchas veces nos creemos que sí, y queremos demostrar y queremos estar bien, y eso te puede conllevar a que algo que es lo que más feliz te hace en el mundo, te haga dejar de disfrutarlo. Y para mí ese punto fue cuando dije que era donde había que cambiarlo porque a mí lo que me hace feliz es ir a entrenar cada día y en el momento en que eso empezaba a cambiar, había que atajarlo", afirmó la madrileña, explicando cuándo decidió reorientar su enfoque.
Ruth Beitia, campeona olímpica de salto de altura en Río 2016, fue una de las pioneras en incorporar apoyo psicológico a su preparación. La cántabra reconoció el papel fundamental de su entrenador, quien detectó la necesidad de trabajar con una especialista. Comenzó ese proceso tras franquear por primera vez la barrera de los dos metros.
"A partir de ahí, lejos de pensar que lo iba a hacer siempre, empezaron a caerme piedras en la mochila y necesité de esa ayuda. Y yo pensaba que era una persona con muchísimas fortalezas y gracias a ese gran salto de dos metros, empecé a trabajar, tarde, aunque nunca es tarde. No es un trabajo fácil y creo que se debe trabajar desde la base, porque no nos enseñan eso, nos enseñan a entrenar y a buscar nuestros objetivos, pero no a esas metas", manifestó la saltadora.
Regino Hernández, medallista Olímpico de bronce en snowboard, enfatizó la importancia de identificar y asumir los riesgos inherentes a su disciplina. A su criterio, aceptar interiormente esos peligros le permitía mantener la concentración en momentos críticos de la competición.
El exdeportista instó a entrenadores y familias a recurrir a apoyo psicológico profesional para acompañar a los jóvenes atletas. La exigencia física y mental de la alta competición puede generar situaciones complejas cuando los resultados no llegan, advirtió.
Hernández subrayó además que siempre procuró rodearse de los mejores especialistas en cada área para alcanzar sus metas. "También al mejor psicólogo, por supuesto. Si todo es como un rompecabezas y si una de esas piezas, en este caso, la psicológica, no encaja, ya no todo gira igual y no todo va a ser lo suficientemente bueno como para llegar a ese objetivo. Que pidan ayuda, sea para lo que sea, que muchas veces hemos tenido inculcado eso de que pedir ayuda no es lo mejor del mundo y es lo mejor que puedes hacer en esta vida", expresó.
Fermín Cacho, campeón olímpico de 1.500 metros en Barcelona'92, destacó la relación de confianza que mantuvo con su entrenador como elemento clave de su carrera. También explicó su método para gestionar el éxito: tras cada gran competición, trataba de asumir rápidamente que lo logrado formaba ya parte del pasado, enfocándose en los siguientes desafíos.
"Siempre he pensado que cuando terminaba una gran competición, a los cinco minutos de terminar la carrera siempre pensaba que lo que había conseguido ya pertenecía al pasado, y desde ese momento había que empezar otra vez a pensar en resetearse y ver lo que hay para seguir la historia", explicó el soriano.
Cacho señaló que "en el deporte 2+2 no son 4" porque intervienen múltiples factores en juego. Recordó además que en su época apenas existían psicólogos deportivos y que acudir a uno seguía siendo considerado un tabú. "Son cosas tabú que casi ni se hacían y, al final, si tienes ese equilibrio mental y físico, rindes mucho más", indicó, reflejando cómo ha evolucionado la mentalidad en el deporte.
Carlos Coloma, medallista olímpico de bronce en mountain bike en Río 2016, atribuyó buena parte de su fortaleza mental al entorno familiar en el que se desarrolló, caracterizado por el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad de superar adversidades.
"He visto mucho sacrificio, mucho sufrimiento y mucho tiempo a la hora de superar la frustración. Entonces, aunque no he tenido un psicólogo directo, he tenido muchos, mi padre, mis abuelos, en general, y a mucha gente de alrededor que siempre me ha bajado al suelo", reflexionó el ciclista sobre cómo su círculo cercano fungió como red de contención emocional.