En un movimiento sin precedentes, España, Marruecos, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay han unido fuerzas para presentar una candidatura conjunta para albergar el Mundial de fútbol de la FIFA en 2030. Este ambicioso proyecto no solo busca celebrar la pasión compartida por el deporte, sino también aprovechar los beneficios significativos que conlleva la organización de un evento de esta envergadura.
La FIFA, como máximo organismo futbolístico internacional, quiere rememorar el centenario de los mundiales en América del Sur y de ahí la elección diversa. Cabe recordar que la primera Copa del Mundo se celebró en Uruguay en 1930 y la ganó el país organizador.
Por lo tanto, la colaboración entre seis países tan diversos culturalmente promete ofrecer una experiencia única a los aficionados de todo el mundo. Desde las calles animadas de Barcelona hasta las playas soleadas de Uruguay, los aficionados al fútbol podrán sumergirse en la rica diversidad de estos países mientras celebran el deporte que aman. Además, el evento servirá como un catalizador para la amistad y el entendimiento global, fomentando la paz y la colaboración entre naciones.
La celebración de un Mundial no solo es una fiesta para los aficionados, sino también una inyección económica para los países anfitriones. Con el turismo en agosto y la demanda de servicios relacionados con el evento, se esperan ingresos significativos que beneficiarán tanto a las economías locales como a las nacionales. Además, estos países se han comprometido a organizar el torneo de manera sostenible, utilizando tecnologías verdes y promoviendo prácticas amigables con el medio ambiente para minimizar su impacto en el entorno.
El fútbol tiene el poder de unir a las personas, independientemente de su origen étnico, religión o nacionalidad. La organización de un Mundial en seis países diferentes envía un mensaje claro de unidad e inclusión, destacando la diversidad como una de las fortalezas de nuestra sociedad global.
Uno de los dilemas más importantes que enfrenta la organización es la elección del estadio para albergar la final del Mundial. Tanto el Santiago Bernabéu en Madrid como el Camp Nou en Barcelona han sido renovados para cumplir con los estándares más altos. Ambos estadios tienen una rica historia y han sido testigos de momentos inolvidables del fútbol mundial, pero hay razones convincentes para que la final se juegue en el Santiago Bernabéu.
El Santiago Bernabéu, hogar del Real Madrid, es más que un estadio; es un ícono del fútbol mundial. Con una capacidad para 84.744 espectadores finalizada la reforma en 2030, el Bernabéu ha sido escenario de innumerables finales de campeonatos y ha acogido a algunas de las leyendas más grandes del deporte (Di Stéfano, Cristiano, Zidane, Beckham, Figo, Raúl, etc.). Además, su ubicación en el corazón de la capital española, lo convierte en un símbolo de la pasión hispana por el fútbol.
Madrid, la ciudad que alberga el Santiago Bernabéu, respira fútbol por todos sus poros. Desde los bares llenos de aficionados hasta las tiendas repletas de camisetas de fútbol, el espíritu del juego se siente en cada esquina. Además, Madrid cuenta con una infraestructura sólida, una red de transporte eficiente y una amplia gama de opciones de alojamiento que garantizarían una experiencia cómoda para los aficionados que viajan de todas partes del mundo.
Si bien el Camp Nou es sin duda uno de los estadios más impresionantes del mundo y un testimonio del poder arquitectónico y deportivo de Barcelona, hay razones prácticas para preferir el Santiago Bernabéu. La conexión de Barcelona y la capacidad hotelera es menor que la de Madrid, las conexiones con el resto de las ciudades de la península son mucho mejores. Además, de la cercanía con otro de los países anfitriones como Marruecos.
Tampoco tendría mucho sentido que Barcelona albergará una final de un Mundial teniendo en cuenta la crispación que existe en la ciudad desde hace varios años si mencionamos el sentimiento nacionalista español frente a los independentistas que no querrían ni oír la idea de que se jugase en suelo catalán una final de un Mundial que representase a España.
Además, al elegir el Santiago Bernabéu, se está honrando la rica historia del fútbol español siendo el club más laureado del mundo, hablando de títulos importantes. La elección del Bernabéu como sede de la final será un homenaje a esta herencia futbolística y un reconocimiento a la contribución inmensurable de España al mundo del deporte.
En definitiva, el Mundial de Fútbol de 2030 en España, Marruecos, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay no solo será un evento deportivo de proporciones épicas, sino también una celebración de la diversidad, la unidad y la pasión compartida por el fútbol. Al elegir el Santiago Bernabéu como sede para la final, se estaría rindiendo homenaje a la rica historia del fútbol español y se garantiza una experiencia inolvidable para los aficionados de todo el mundo. Con cada gol marcado y cada celebración compartida, este Mundial unificado dejará una huella imborrable en la historia del deporte y en los corazones de millones de personas en todo el mundo.
Marruecos sueña a lo grande y ya trabaja en la construcción de 'El Gran Estadio Africano', con el que pretende albergar la final del Mundial 2030 que compartirá junto a España, Portugal y tres países de Sudamérica. Tendrá una capacidad de 113.000 espectadores y los diseñadores son ¡españoles!
No son muchos los datos que conocemos sobre este Frankenstein futbolístico que se va a disputar en seis países diferentes, pero lo que sí podemos asegurar son las fechas en las que se van a jugar el partido inaugural y la final: el 13 o 14 de junio y la gran final será el 21 de julio.
En las quinielas, como ya hemos expuesto, el Bernabéu parte con ventaja ya que el otro estadio que le podría hacer sombra es el Camp Nou y, a pesar de que Joan Laporta ha dicho que perfectamente se podría jugar allí, no parte como favorito por muchos motivos, comenzando por el nacionalismo en parte de Cataluña.
El problema de esto subyace en que hay otro candidato que cada vez suena más fuerte: Marruecos. El país vecino también soñaría con albergar la final de un Mundial por primera vez, hay que recordar que el Santiago Bernabéu ya lo hizo en 1982 cuando la Italia de Paolo Rossi (máximo anotador con seis goles) se proclamó vencedora del torneo.
La Federación Marroquí de Fútbol con su presidente Fouzi Lekjaa a la cabeza, prepara la construcción del llamado 'Gran Estadio Africano' en la localidad de Benslimane, muy próxima a Casablanca. Este nuevo estadio tendrá capacidad para 113.000 espectadores y tendría un presupuesto de 500 millones de euros para su construcción.
El nuevo feudo, como comentamos anteriormente, sería diseñado por los arquitectos españoles -exactamente sevillanos- Cruz y Ortiz y su estilo tendría un aroma muy patrio ya que, entre otras construcciones, fueron los encargados de levantar la nueva sede del Atlético de Madrid, el Metropolitano.
El estudio capitaneado por Antonio Cruz y Antonio Ortiz, ambos nacidos en Sevilla y licenciados por la Escuela de Arquitectura de Madrid, fue fundado en 1974. Tienen diferentes sedes: Sevilla, Madrid y Ámsterdam y gozan de un reconocimiento internacional muy elevado ya que cuentan con mucha experiencia. Por poner un ejemplo, ostentan el "Premio Nacional de Arquitectura Deportiva" conseguido el año 1998 por la construcción del Estadio de La Cartuja de Sevilla, que también será sede del Mundial 2030.
Por lo tanto, cabe destacar que quedan siete años para que nuestros ojos vean ese Mundial soñado, pero en el tablero de ajedrez ya han empezado a moverse las primeras piezas para conseguir la sede de la final.