Xabi Alonso, ya exentrenador del Real Madrid, ha señalado este martes que dirigir al conjunto blanco “ha sido un honor y una responsabilidad”, y ha asegurado que se marcha “con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible”.
En un mensaje difundido a través de sus redes sociales tras cerrarse su etapa en el banquillo, el técnico de Tolosa resumió el final de su ciclo con una valoración directa del desenlace: "Concluye esta etapa profesional, y no ha salido como nos hubiera gustado. Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad", escribió, un día después de que se hiciera oficial su salida.
El club comunicó este lunes que puso fin, "de mutuo acuerdo", a la etapa de Alonso como entrenador del primer equipo. La decisión llegó un día después de la derrota en la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona y con un relevo ya determinado: Álvaro Arbeloa, hasta ahora responsable del Real Madrid Castilla, asumirá el cargo.
En su comunicado, el Real Madrid recordó la vinculación del tolosarra con la entidad y subrayó el reconocimiento interno hacia su figura. La entidad indicó que Alonso, incorporado en junio de 2025 procedente del Bayer Leverkusen, "siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo". A renglón seguido, añadió: "Es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa", recalcó.
La llegada del técnico se produjo tras su regreso en mayo a un club en el que había competido como jugador durante 236 partidos oficiales entre 2009 y 2014. En ese periodo, levantó una Liga de Campeones, una Liga, dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa y una Supercopa de España, antes de marcharse al Bayern Múnich. Su trayectoria previa en el Bayer Leverkusen también quedó reflejada, después de haber conquistado la Bundesliga y la Copa Alemana en su primer año entero, una campaña en la que únicamente perdió un encuentro, el de la final de la Liga Europa.
Su desembarco en el banquillo generó una elevada expectación, aunque el desarrollo posterior no terminó de consolidar el proyecto. Alonso se estrenó en el Mundial de Clubes, donde el equipo recibió un 4-0 ante el Paris Saint-Germain en semifinales, un resultado que abrió las primeras dudas sobre el nuevo rumbo.
Pese a ello, el arranque de curso resultó sólido: el Real Madrid encadenó siete victorias, con seis triunfos en LaLiga EA Sports y uno en Champions. Esa dinámica positiva se quebró con otra goleada, esta vez en el derbi ante el Atlético, con un 5-2 que volvió a instalar la incertidumbre alrededor del equipo.
El conjunto blanco reaccionó con seis nuevos triunfos consecutivos, entre los que destacó el Clásico en el Santiago Bernabéu frente al FC Barcelona (2-1). Ese encuentro quedó señalado por el enfado de Vinícius al ser sustituido antes del final del choque, en un episodio que también formó parte del contexto de la temporada.
A partir de ahí, el equipo entró en una fase de resultados adversos que comenzó en Anfield, con una derrota por 1-0 y una imagen muy pobre, según se describió. Ese tropiezo dio paso a una mala racha vinculada a cinco salidas consecutivas —tres en Liga y dos en Champions— en la que el Real Madrid solo logró un triunfo, ante el Olympiacos (3-4).
Sin un juego convincente y con varios futbolistas lejos de su mejor nivel, Alonso consiguió, no obstante, que su equipo afrontara la Supercopa de España tras enlazar cuatro victorias seguidas. El Real Madrid superó la eliminatoria decisiva ante el Atlético de Madrid con poco fútbol, pero la derrota posterior frente al Barça, con una imagen tampoco brillante, terminó por precipitar el cierre de su etapa.
En su despedida pública, Alonso centró sus palabras finales en el agradecimiento a quienes le acompañaron durante estos meses. "Agradezco al club, a los jugadores y sobre todo a la afición y al madridismo su confianza y apoyo. Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible", concluyó el tolosarra.