La selección de Senegal se proclamó campeona de África por segunda vez en su historia tras imponerse por 1-0 a Marruecos en la final de la Copa África, decidida en la prórroga con un gol de Pape Gueye, jugador del Villarreal, en un desenlace marcado por la polémica y la tensión.
Los leones de la Teranga, que ya habían conquistado el título en 2021, volvieron a reinar en el continente en un partido que reservó la emoción para el tramo final. Senegal dominó el inicio del encuentro en el Estadio Moulay Abdellah de Rabat, con un gran despliegue físico que neutralizó a las principales figuras marroquíes, como Brahim Díaz y Abde.
Marruecos, que buscaba levantar el trofeo 50 años después y además como anfitriona, resistió gracias a la sobresaliente actuación de Bono, decisivo con varias intervenciones de mérito, entre ellas una ante Iliman Ndiaye. Tras el descanso, el guion se equilibró y el conjunto marroquí dispuso de sus mejores ocasiones, especialmente en un remate de Ayoub El Kaabi que no encontró portería.
En los minutos finales, con el partido cargado de tensión, Senegal vio cómo le anulaban un gol por falta, decisión que provocó airadas protestas. Ya en el tiempo añadido, el colegiado señaló un penalti a favor de Marruecos tras una acción de Brahim Díaz, lo que desencadenó la momentánea retirada de Senegal del terreno de juego durante más de un cuarto de hora, en señal de protesta.
Finalmente, el encuentro se reanudó y Brahim erró la pena máxima al intentar un lanzamiento a lo Panenka. Apenas cuatro minutos después de iniciarse la prórroga, Pape Gueye anotó el gol definitivo que otorgó el título a Senegal y prolongó la sequía de Marruecos en la Copa África.