Derrota del Real Madrid ante Panathinaikos en el Movistar Arena

Derrota del Real Madrid ante Panathinaikos en el Movistar Arena

El conjunto blanco cedió su primera derrota como local en la Euroliga tras un duelo marcado por la falta de respuesta defensiva.

Panathinaikos derrotó al Real Madrid (77-87) en el Movistar Arena en la jornada 11 de la Fase Regular de la Euroliga, firmando la primera caída de los de Sergio Scariolo en su pabellón y encadenando su segundo tropiezo consecutivo para situarles con un 5-6 en la clasificación. El cuadro heleno impuso un plan de juego sólido desde el inicio, que los locales no consiguieron contrarrestar.

El equipo dirigido por Ergin Ataman mostró desde el salto inicial una circulación de balón ágil y diversa, ante la que el Real Madrid no halló soluciones defensivas. TJ Shorts y Kostas Sloukas llevaron la voz cantante del cuadro visitante, obligando a los blancos a remar a contracorriente durante todo el encuentro. La solitaria aportación de Tavares fue insuficiente para sostener a un conjunto que terminó con balance negativo en la competición.

Ambos equipos comenzaron con altos porcentajes ofensivos y, en el Real Madrid, Andrés Feliz irrumpió inesperadamente con siete puntos consecutivos. Sin embargo, Panathinaikos respondió desde el perímetro mediante Rogkavopoulos, Shorts y Kendrick Nunn, lanzando avisos que exigían mayor intensidad en la defensa exterior madridista. Los griegos tomaron la primera ventaja seria del choque, obligando al rival a reajustarse pronto.

Ventaja visitante antes del descanso

Panathinaikos logró un primer margen notable (9-19), aunque el Real Madrid reaccionó mejorando su físico y enlazando ataques más fluidos. La diferencia quedó en seis puntos al final del primer cuarto, pese a que los ajustes de Scariolo en la pintura no terminaron de cuajar. Tras el relevo de Alex Len por Usman Garuba, el francés Théo Maledon asumió mayor protagonismo, aunque sin modificar la dinámica general.

En el lado ateniense, Sloukas emergió como la figura del segundo parcial, tras descansar en los primeros diez minutos. Sus 8 puntos y 6 asistencias mantuvieron la calma en el equipo de Ataman. De igual modo, Trey Lyles rompió su mal inicio con un triple desde la esquina, aunque su aportación siguió lejos de la mostrada en encuentros previos, sin llegar a alterar el guion del partido.

La velocidad de circulación del conjunto heleno siguió desbordando al Real Madrid, incapaz de impedir que su rival generase tiros cómodos. Las ventajas visitantes alcanzaron los 13 puntos (36-49), impulsadas además por la energía de Kenneth Faried, que ganó presencia en la zona con varias acciones de poder. El 38-52 del descanso dejaba a los locales frente a un reto enorme para mantener la imbatibilidad en casa.

Reacción blanca y freno en el tramo final

El paso por vestuarios no modificó el panorama, ya que Panathinaikos amplió su renta hasta los 19 puntos en apenas dos minutos. Sin embargo, esa diferencia espoleó al Real Madrid, que comenzó a defender con más agresividad, forzó pérdidas y explotó el contragolpe con mayor eficacia, apoyándose también en el rebote ofensivo. El público del Movistar Arena recuperó el ánimo tras una primera parte silenciosa.

Tavares y Feliz lideraron la tentativa de remontada, dejando la desventaja en 11 puntos y dando oxígeno al equipo. El base dominicano continuó firmando su mejor actuación de la temporada, mientras el Real Madrid trataba de sostener el ritmo. No obstante, el impulso local se diluyó en los minutos finales del tercer cuarto, permitiendo a los visitantes conservar su colchón.

El último periodo comenzó con interrupciones continuas, fruto de varias revisiones arbitrales y tres faltas señaladas a los blancos en poco más de un minuto, lo que encendió a Scariolo. El equipo tardó tres minutos en anotar, hasta una canasta de Alberto Abalde, y entró pronto en bonus, complicando aún más cualquier intento de reacción. Esa acumulación de faltas limitó sus opciones defensivas en los minutos finales.

Un cierre controlado por Panathinaikos

Una controvertida falta en ataque señalada a Facundo Campazzo desató la protesta de la grada, mientras los visitantes confiaban su ofensiva a Sloukas, Nunn y Shorts, autor de una exhibición sostenida durante todo el encuentro. El Real Madrid amagó con acercarse, pero dos acciones exteriores —un triple errado por Campazzo y otro convertido por Juancho Hernangómez— mantuvieron el +14 a dos minutos del final, provocando la salida anticipada de numerosos aficionados.

Finalmente, Panathinaikos gestionó su ventaja con solvencia y aseguró una victoria de gran nivel colectivo, arrebatando la imbatibilidad blanca en el Movistar Arena. La derrota dejó al Real Madrid con un registro de 5 triunfos y 6 derrotas, volviendo a la casilla de salida tras la euforia de la victoria en el Palau Blaugrana y acumulando dos tropiezos en la misma semana.

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