Madrid brinda por 35 años de Constitución

Madrid brinda por 35 años de Constitución

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha defendido que la Constitución no puede ni debe reformarse para ahondar la división entre los españoles ni para "atender desafíos soberanistas" movidos por el interés "de unos pocos".

En la recepción ofrecida por el Ejecutivo regional y la Delegación del Gobierno este jueves con motivo del XXXV aniversario de la Carta Magna, Ignacio González ha cuestionado las "aspiraciones" de los que promueven "declaraciones unilaterales de independencia" y el "derecho a decidir", que, ha subrayado, "no existe" en la Constitución.

En un discurso que ha comenzado con un "saludo muy especial" a la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, en el día de su reincorporación al trabajo tras el accidente de moto sufrido el pasado mes de agosto, González ha declarado que si algo "define" a la Constitución española es "su permanencia".

La Carta Magna no se trata de "un texto sagrado ni intocable", ha proseguido, pero su estabilidad es un valor en sí mismo y su modificación debe verse como "un hecho excepcional" y "un acto de responsabilidad".

El presidente de la Comunidad de Madrid ha recalcado que en la Constitución no caben "ni siquiera en su interpretación más estrambótica" declaraciones "unilaterales" de independencia que, en su opinión, sólo persiguen "derribar" la Carta Magna "para esconder o distraer el fracaso de la gestión" de socialistas y soberanistas.

Tampoco "las consultas a una parte para que decida sobre el todo" porque, ha remarcado, "la soberanía nacional es la única "legitimada" para modificar la Carta Magna y esa potestad "no está en territorios, ni en derechos históricos, ni en plataformas cívicas, ni en cadenas humanas".

"Si la Constitución necesita mejoras, abordémoslas. Si necesita reformas, encarémoslas, pero hagámoslo sabiendo de dónde partimos y sobre todo, adónde queremos llegar" ha aseverado González.

El titular del Ejecutivo regional ha defendido cuatro requisitos "básicos" en cualquier propuesta de reforma: reconocer que la soberanía nacional está en el pueblo; la defensa de la Nación Española; que las reformas que se planteen no sean "coyunturales ni partidistas" y que sean "compartidas" por una "mayoría" de españoles equiparable a la que en su día avaló el texto constitucional.

En su opinión, "ninguna" de las propuestas de modificación hasta ahora planteadas cumple ninguno de esos requisitos.

Cifuentes dice un "no rotundo" al secesionismo

Por su parte, la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, encargada de abrir el acto, también ha expresado un "no rotundo y sin ambages" a los "procesos unilaterales" que, al margen de la ley y de las previsiones constitucionales, pretenden "romper España y destruir su identidad como Nación".

"Quienes esto persiguen se encontrarán, no les quepa duda, con la firmeza del Gobierno de España, y la fortaleza y el rigor de la propia Constitución", ha avisado.

Según la delegada del Gobierno, el independentismo es "la mayor de las amenazas que vive hoy la Constitución" y un "atentado directo al corazón" de la convivencia que garantiza la Carta Magna.

Cifuentes ha afirmado que "no cabe mayor deslealtad" que utilizar "las cotas de autogobierno que la propia Constitución ha hecho posible" para intentar "romper la Nación española" y ha mencionado directamente a Cataluña al defender que "nadie puede ser excluido ni puede autoexcluirse" de la "Meta común".

"España necesita a Cataluña y Cataluña necesita a España", ha apostillado.

También ha defendido Cifuentes que la Constitución "no es ni puede ser" un texto inamovible y ha dicho "sí" a una posible reforma "desde el consenso" para "extender cotas de autogobierno dentro de los límites constitucionales" y dotar de coherencia y equidad al sistema de financiación autonómica.

Ha considerado posible una reforma, además, para "desarrollar" las previsiones legislativas recogidas en la Carta Magna, redistribuir competencias con el fin de eliminar duplicidades, evitar la ruptura de la unidad de mercado e impedir ineficiencias en la gestión.