
Google ha presentado su nueva pulsera inteligente Fitbit Edge con electrocardiograma, GPS y batería reemplazable a partir de 179,99 euros.
Google ha lanzado su nueva pulsera Fitbit Edge, un dispositivo más avanzado que la Fitbit Air gracias a su electrocardiograma, GPS integrado y batería reemplazable, junto a una pantalla OLED que permite consultar datos de salud y ejercicio en cualquier momento.
El precio oficial arranca en 179,99 euros en España, disponible en verde oliva, obsidiana, gris niebla y arenisca. Por ahora solo admite reservas: no llegará a las tiendas hasta el 27 de octubre.
La Fitbit Edge incorpora una pantalla OLED híbrida de 1,34 pulgadas con Always-On Display, carcasa de aluminio reciclado y botón físico de navegación. Sus señas de identidad son el GPS integrado y el sensor ECG para electrocardiogramas, con monitorización de fibrilación auricular, además de funciones ya habituales en este tipo de 'wearables', como el seguimiento del sueño o la medición del oxígeno en sangre.
La batería aguanta hasta siete días en condiciones normales, aunque ese margen se reduce a dos días si el modo Always-On permanece activo de forma continua. La carga rápida es uno de sus puntos fuertes: cinco minutos bastan para obtener un día de uso, y la batería de 65 mAh se carga por completo en 90 minutos.
Google ha integrado funciones de seguimiento potenciadas por Inteligencia Artificial. Mediante la suscripción Google Health Premium, el asistente Google Health Coach cruza datos de salud, ejercicio e información médica para generar rutinas semanales y planes de entrenamiento que se ajustan automáticamente a la agenda de cada usuario.
La pulsera registra más de 50 modos de ejercicio y, gracias al GPS, logra una mejora del 40 por ciento en la precisión de geolocalización respecto a generaciones anteriores, lo que resulta especialmente útil para quienes quieren registrar con exactitud sus rutas diarias.
La función Health Guardian analiza la evolución de las métricas de salud a lo largo del tiempo —tendencias de presión arterial y resistencia a la insulina, entre otras— y avisa al usuario cuando detecta anomalías en la frecuencia cardíaca, ya sean al alza o a la baja.
La Fitbit Edge cuenta con certificación IP68 y resistencia al agua hasta 50 metros. Google también ha incluido la posibilidad de cambiar la batería para prolongar la vida útil del dispositivo, lo que la convierte en la primera pulsera de actividad reparable de la compañía.
Entre los sensores adicionales figuran los de frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre, temperatura de la piel y altímetro.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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