El ex espía de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, Edward Snowden, ha revelado que el gobierno norteamericano puede "encender" remotamente un teléfono. Tras esta revelación, antiguos miembros de la CIA, consultores del equipo de guerra cibernética del ejército estadounidense y equipos de Tierra, Mar y Aire de la Armada han explicado cómo pueden tener acceso a cualquier teléfono.
Los espías pueden construir su propia torre de red en miniatura. Cualquier teléfono, de forma automática, se conecta a dicha red. Las ondas de la torre envían entonces una orden a las antenas de los teléfonos, y éste simularía estar apagado cuando en realidad seguiría encendido. No obstante, el teléfono no seguiría funcionando completamente, y los espías no podrían realizar cualquier función. Aunque sí podrían utilizar el micrófono o localizar la ubicación del móvil.
Sin embargo, este tipo de accesos a teléfonos móviles son complicados de ejecutar. Un investigador de ciberseguridad de la CIA, John Pirc, ha afirmado que estos métodos son útiles para acceder a los teléfonos y datos de terroristas.
Los usuarios pueden darse cuenta de si están interfiriendo en su teléfono, ya que si está aparentemente apagado pero está caliente, significa que estaría funcionando. Para tratar de evitarlo, existen una serie de técnicas que el usuario puede emplear. En primer lugar, el teléfono puede ponerse en 'Modo recuperación', que desvía al sistema operativo del teléfono. El modo de activación de esta opción es distinto en los móviles Android y en los iPhone. También se puede utilizar un estuche que bloquea la señal o extraer la batería.
Mike Janke, ex miembro del equipo de Mar, Aire y Tierra del Ejército de Estados Unidos, ha asegurado que el teléfono fue diseñado de forma que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos puede localizar teléfonos apagados, mientras que el FBI puede usar sus micrófonos. Sin embargo, Janke también explica que la Agencia de Seguridad no accede constantemente a los teléfonos; los espías se centran en localizar a terroristas y combatientes extranjeros, y también lo emplean para intentar resolver todo tipo de crímenes.