La FIFA ha decidido implantar una nueva tecnología en la línea de gol que comenzará a usar durante el Mundial de Brasil que se celebra estos días. El objetivo es evitar las posibles controversias sobre los 'goles fantasma' que no están claros y que quedan a criterio del árbitro. El organismo de fútbol ha pagado 3,5 millones de dólares a una empresa alemana, GoalControl, por desarrollar este procedimiento.
El sistema de control consta de 14 cámaras en cada uno de los 12 estadios en los que se jugarán los partidos del Mundial. Las cámaras permitirán ver hasta 500 imágenes por segundo con una precisión prácticamente perfecta. De esta forma, GoalControl podrá avisar al instante al árbitro en el momento en que el balón entre en la portería, sin necesidad de que el técnico consulte a otro árbitro.
Cuando se produce un gol, el sistema lanza una vibración a los 'relojes inteligentes' que llevan los árbitros. Todas las cámaras del sistema de GoalControl están vinculadas a un sistema que procesa las imágenes y que sigue el movimiento de todos los jugadores, árbitros y objetos que se encuentren dentro del campo.
La polémica sobre los 'goles fantasma' está vigente desde hace muchos años. El presidente de la FIFA, SEPP Blatter, no ha sido partidario durante mucho tiempo de introducir esta innovación tecnológica, debido al elevado número de interrupciones que provocaría en los partidos. Sin embargo, las disputas que se producían entre los equipos por la validez de estos goles y la alta precisión de las cámaras GoalControl hicieron que, finalmente, cambiara de opinión.
Uno de los casos más sonados de 'goles fantasma' fue el ocurrido en 1966 en la final de la Copa del Mundo entre Inglaterra y Alemania. Geoff Hurst lanzó un balón a portería, pero no se pudo determinar claramente si fue gol. Los árbitros consideraron que el gol se produjo, e Inglaterra ganó.
Sin embargo, aún sigue habiendo voces contrarias a la implantación de la tecnología en el fútbol. Entre ellos, Michel Platini, el presidente de la UEFA. Platini alega que no son necesarias tantas cámaras, sino más árbitros, para vigilar los goles. Además, critica el alto coste que supone, pues implantar esta tecnología en la Liga de Campeones de la UEFA costaría más de 50 millones de euros.