La catedral de la Almudena celebra las bodas de oro y plata sacerdotales en Madrid

La catedral de la Almudena celebra las bodas de oro y plata sacerdotales en Madrid

La Catedral de la Almudena y el Seminario Conciliar de Madrid han sido el escenario de un emotivo acto de celebración de bodas de oro y plata sacerdotales, coincidiendo con la festividad de san Juan de Ávila.

Los protagonistas de este jubileo han sido Antonio García Rubio, Óscar García Aguado y Ángel Luis Caballero, quienes conmemoran 50 y 25 años de servicio sacerdotal, respectivamente. Antonio García Rubio, ordenado en 1975 en un contexto político complejo, celebra medio siglo de dedicación a la Iglesia. Por su parte, Óscar García Aguado y Ángel Luis Caballero, ordenados en el año 2000, rememoran su compromiso con la comunidad cristiana. Este evento ha reunido a los presbíteros de la diócesis, recordando el "amor primero" de su ordenación y reafirmando su vocación de servicio y amor por Cristo.

Antonio García Rubio, Óscar García Aguado y Ángel Luis Caballero celebran sus bodas de oro y plata sacerdotales en un acto en la catedral de la Almudena y el Seminario Conciliar de Madrid. Este evento coincide con la festividad de san Juan de Ávila. Los presbíteros de la diócesis están invitados a este jubileo, que rememora el amor primero de su ordenación.

Antonio García Rubio, con 74 años de vida y 50 de sacerdocio, fue ordenado en una época convulsa, el 19 de marzo de 1975, por el entonces obispo auxiliar de Madrid, José Manuel Estepa. La ceremonia tuvo lugar en la colegiata de San Isidro debido a la situación política del momento. A pesar de las dificultades, ese día representó la culminación de su sueño de consagrarse a Dios.

Durante sus primeros años de sacerdocio, Antonio García Rubio vivió una experiencia intensa en Aranjuez, conocida como "la pequeña Rusia". Allí compartió casa con siete curas diocesanos, lo que le enseñó el valor de la comunidad y la fraternidad. Esta etapa marcó profundamente su vida sacerdotal, destacando la importancia de la comprensión y aceptación mutua entre compañeros.

Óscar García Aguado y Ángel Luis Caballero fueron ordenados el 18 de junio del año 2000 en la catedral de la Almudena por el cardenal Antonio María Rouco Varela. García Aguado recuerda con humor su ordenación, donde tuvo que recolocarse durante las letanías. Este momento le hizo reflexionar sobre la grandeza de Dios y su vocación.

En su juventud, Óscar García Aguado conoció a Manuel Bru, actual delegado episcopal de Catequesis. En el San Blas de los años 80, García Aguado participaba en funerales de jóvenes afectados por la droga. La labor de consuelo de Bru le inspiró a considerar el sacerdocio, viendo en ello una forma de llevar el consuelo de Dios a los demás.

Ángel Luis Caballero recuerda su ordenación como un día de gozo y encuentros. Aunque su vida parecía encaminada hacia la aviación, una pregunta de su directora espiritual detonó su vocación sacerdotal. A lo largo de los años, ha experimentado dolor y sufrimiento, pero también una profunda felicidad al servir a la comunidad y ver cómo Dios actúa a través de él.

Los tres sacerdotes comparten un profundo amor por Cristo y el deseo de que otros se enamoren de Él. Óscar García Aguado y Antonio García Rubio coinciden en la importancia de que la gente conozca a Cristo. Ángel Luis Caballero, cuyo lema sacerdotal es "no soy yo, sino es Cristo que vive en mí", también desea ayudar a otros a enamorarse del Señor como él lo ha hecho.