La catedral de la Almudena acoge una emotiva misa funeral en honor al Papa Francisco

La catedral de la Almudena acoge una emotiva misa funeral en honor al Papa Francisco

La Catedral de la Almudena de Madrid fue el escenario de una emotiva misa funeral en honor al Papa Francisco, celebrada el martes 29 de abril.

El evento, presidido por el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, congregó a cientos de fieles, entre ellos el alcalde José Luis Martínez-Almeida y los obispos auxiliares de la ciudad. Durante la ceremonia, el altar se adornó con flores amarillas y blancas, reflejando los colores del Vaticano, mientras la escolanía de la abadía benedictina de la Santa Cruz ofrecía el acompañamiento musical. En su homilía, el cardenal Cobo destacó la autenticidad de la fe cristiana y recordó al Papa Francisco como un hombre que hizo sentir a los fieles en casa dentro de la Iglesia. La misa fue un homenaje al legado del Papa, quien dejó una huella imborrable en la comunidad católica de Madrid y en todo el mundo.

La catedral de la Almudena acogió la misa funeral por el eterno descanso del Papa Francisco, celebrada el martes 29 de abril. El altar, adornado con flores amarillas y blancas, reflejaba los colores del Vaticano. Un centenar de sacerdotes se situaron ante el Crucifijo de Juan de Mesa, mientras la escolanía de la abadía benedictina de la Santa Cruz ofrecía el acompañamiento musical. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, destacó la importancia de vivir la fe cristiana con autenticidad.

La ceremonia reunió a cientos de fieles, incluyendo al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y a los obispos auxiliares de Madrid. El cardenal Cobo agradeció la presencia de los asistentes en un día complicado, resaltando la "gran luz" que ilumina los corazones. En su homilía, recordó al Papa Francisco como un hombre que hizo sentir a los fieles en casa dentro de la Iglesia, enfrentando las preguntas esenciales sobre el sentido de la vida.

El cardenal Cobo comparó la vida del Papa Francisco con la de Nicodemo, describiéndolo como un buscador de Dios entre los desafíos de la historia. Francisco fue un testigo que apuntó hacia Dios desde una profunda experiencia del Espíritu. Habló de la misericordia, la alegría del Evangelio y la ternura de Dios, enseñando que la Iglesia debe ser una casa con puertas abiertas, llevando a Jesús a los pobres y marginados.

Francisco cargó la Cruz de Cristo en nombre de los pobres y marginados, siendo un puente hacia Dios. Recordó que la Iglesia es un refugio para quienes buscan sentido, donde la fragilidad humana es abrazada. El cardenal Cobo concluyó su homilía agradeciendo al Papa por mostrar que la vida cristiana vale la pena cuando se vive con autenticidad, de rodillas y con las manos extendidas a los demás.

Las palabras del cardenal resonaron entre los asistentes, quienes recordaron al Papa como un hombre cercano y misericordioso. Jóvenes como Marta y Patri destacaron su compromiso con ellos, mientras que las Hermanitas de los Ancianos Desamparados agradecieron su apoyo a la vida consagrada. Los mayores también quisieron estar presentes, como Soledad, quien vio en la celebración una renovación de su pertenencia a la Iglesia.

El cardenal Cobo concluyó la Eucaristía destacando el cariño presente en la catedral, afirmando que el amor es lo que construye la Iglesia y una humanidad sin apagones. La misa funeral fue un emotivo homenaje al legado del Papa Francisco, quien dejó una profunda huella en la comunidad católica de Madrid y en todo el mundo.