Investigadores del IMDEA Materiales de Getafe logran un material de nanotubos de carbono hasta seis veces más ligero que el cobre, con aplicaciones inmediatas en aviación, vehículos eléctricos y drones
El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales, con sede en Getafe y dependiente de la Comunidad de Madrid, ha conseguido desarrollar una fibra de nanotubos de carbono que alcanza una conductividad eléctrica equiparable a la del cobre y el aluminio, resolviendo un desafío que la comunidad científica perseguía desde hace años.
Este avance abre perspectivas inmediatas para sectores donde el peso de los materiales es determinante: la aeronáutica, los vehículos eléctricos y los drones requieren conductores que combinen ligereza con eficiencia, dos cualidades que hasta ahora resultaban difíciles de conciliar en un mismo material.
Los nanotubos de carbono se habían identificado desde hace décadas como candidatos prometedores para la transmisión eléctrica, gracias a su baja densidad y sus excepcionales propiedades térmicas, eléctricas y mecánicas. El obstáculo residía en que no conseguían alcanzar niveles de conductividad suficientes para competir con los materiales convencionales en aplicaciones industriales reales.
El equipo de investigadores ha logrado producir fibras que superan la conductividad específica del cobre en valores medios e incluso la del aluminio en máximos, manteniendo un peso hasta seis veces inferior al de estos metales tradicionales.
Lo más relevante es que el nuevo material no solo es extraordinariamente ligero, sino que también cumple los requisitos absolutos de conductividad que exige la industria, lo que lo convierte en una solución viable para aplicaciones comerciales inmediatas.
Desde el Gobierno regional subrayan que este desarrollo resulta especialmente significativo para la electrificación del transporte, donde conductores eléctricos más ligeros y resistentes permitirán reducir peso total y mejorar la eficiencia energética de vehículos y sistemas de propulsión.
Las fibras también transformarían el diseño de cables eléctricos aéreos: pueden ser hasta cinco veces más resistentes que los convencionales y pesar aproximadamente la mitad, lo que simplificaría instalaciones y reduciría costos de mantenimiento.
El estudio ha sido publicado en la revista científica Science y ha contado con la participación de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Pública de Navarra y el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza.