El Prado se estrena con una muestra sobre la fotografía hasta el 5 de abril

El Prado se estrena con una muestra sobre la fotografía hasta el 5 de abril

El Museo Nacional del Prado abre por primera vez una exposición dedicada a la fotografía, concebida como una técnica que actúa “un puente entre el museo y la sociedad” y con la que la institución busca resaltar “la importancia que esta ha adquirido tanto en el ámbito museístico como en la sociedad contemporánea”.

El director del museo, Miguel Falomir, presentó este lunes la exposición 'El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida', que puede visitarse desde este lunes hasta el 5 de abril en la sala 60 de la pinacoteca.

La propuesta reúne 44 imágenes seleccionadas de una colección de más de 10.000 fotografías conservadas en el museo, un conjunto “en constante crecimiento” que, según explicó la comisaria Beatriz Sánchez —personal de la Colección de Dibujos, Estampas y Fotografías—, evidencia el interés creciente por el estudio de la fotografía dentro del Prado.

El recorrido se articula mediante copias a la albúmina, al carbón o a la gelatina, junto a formatos como tarjetas de visita, tarjetas estereoscópicas o postales, con el objetivo de repasar la evolución técnica y los usos de la fotografía aplicada al arte desde la segunda mitad del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX.

Las piezas expuestas muestran también diferentes espacios del museo, entre ellos la Galería Central, la sala de Murillo o la galería de escultura, y permiten observar elementos hoy desaparecidos. En esas imágenes se aprecian cambios en la disposición de las obras, el mobiliario, los sistemas de calefacción utilizados o la presencia ocasional de visitantes y trabajadores, en unas estancias que, en los inicios de la fotografía, solían aparecer vacías.

Fotografiado desde alrededor de 1860

Tal y como señaló la comisaria, el fotografiado de las obras del Prado comenzó alrededor de 1860, una etapa en la que las limitaciones técnicas obligaban a trasladar muchas piezas al exterior para aprovechar la luz natural.

“Una vez obtenidos los negativos, los fotógrafos producían positivos en distintos formatos estandarizados que podían ser comercializados, lo que favoreció una amplia circulación de imágenes del Prado tanto entre el público general como entre especialistas y coleccionistas”, explicaron desde el museo.

Sánchez recordó, no obstante, que la primera exposición de fotografía en el Prado tuvo lugar en 1899, con motivo de la nueva organización de las salas que se realizó por el centenario de Velázquez. En aquel contexto, añadió, el museo no contaba con fotógrafos en plantilla.

“Se les pidió a diferentes compañías fotográficas que enviasen reproducciones de obras de Velázquez que no estaban expuestas en el museo”, indicó la comisaria. Entre esas imágenes figuró la fotografía del retrato de la infanta Margarita de Velázquez, una obra que tampoco se encuentra en la pinacoteca en la actualidad y cuya reproducción abre el itinerario de esta exposición.

La muestra incorpora trabajos de fotógrafos y casas de referencia de la época como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl, responsables de fijar en imágenes tanto el edificio como obras del museo, entre ellas 'La rendición de Breda', de Velázquez. Ya en el siglo XX, explicó la comisaria, la postal facilitó que las obras “pudieran salir del museo” e integrarse en colecciones personales del público.

Según Sánchez, el ámbito docente también se vio favorecido por estas reproducciones, ya que permitieron a los profesores impartir clases de historia del arte con mayor comodidad, al disponer de imágenes de detalles útiles para el análisis y el estudio de las obras.

La iniciativa se enmarca en Almacén abierto, un programa que se desarrolla desde 2009 en la sala 60 y que está orientado a presentar las colecciones del siglo XIX mediante proyectos expositivos de pequeño formato. Estas exposiciones permiten mostrar obras que, por motivos de espacio o de conservación, no forman parte del recorrido habitual del museo.