La sanidad madrileña está en lo más alto. No pasa una semana en la que no desayunemos con alguna noticia positiva, positivísima, sobre la sanidad de la Comunidad de Madrid. Sobre sus hospitales y la profesionalidad de su personal sanitario.
En los últimos meses hemos conocido que siete hospitales madrileños unifican esfuerzos contra el cáncer, que la sanidad de la Comunidad recibe un premio por su estrategia en oncología infantil, o que también es premiado el Hospital Rey Juan Carlos por su área de sistema nervioso.
Leemos que el Gregorio Marañón inicia un ensayo para controlar el temblor con electrodos, o que seis hospitales madrileños se sitúan entre los diez con mejor reputación de España.
En la investigación, nuestros hospitales también están a La Vanguardia: el Gregorio Marañón incorpora la última tecnología para tratar el ictus y el Hospital Niño Jesús empezará un ensayo pionero contra el tumor cerebral infantil.
He querido solamente citar, a vuelapluma y de memoria, algunas de las noticias sanitarias que más me han llamado la atención en los últimos cuatro meses.
A pesar de la crítica agresiva de un sector de la izquierda radical que afirma que la derecha en Madrid quiere acabar con la sanidad pública, los datos reflejan otra realidad muy distinta. El número de tarjetas sanitarias en la región supera el censo de la Comunidad de Madrid: por algo será.
Tenemos a un consejero de Sanidad que no suena por abruptas declaraciones ni por crisis sanitarias. Al contrario: Enrique Ruiz Escudero destaca por su gestión, por su impulso. En definitiva, una persona que habla poco, no se manifiesta en la calle, pero que con su trabajo diario defiende lo público como nadie.
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