Hay barreras que no se pueden saltar ni tonterías que no se deben pronunciar. Aunque el dolor sea un eximente, no se puede politizar ni manipular un acto de homenaje. Mucho menos con una tragedia de estas características.
En el homenaje a las vïctimas del 11-M se cumplían 15 años de la masacre. Todos deberían estar unidos. Es un día, frente a los 364 restantes. No era el momento de realizar discursos inapropiados.
El candidato del PP a la Alcaldía de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, tuvo que abandonar el homenaje, convocado en Atocha al considerar que el presidente de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Eulogio Paz, hizo un "mitin intolerable" contra el Partido Popular. Insultos. Descalificaciones.
Parecía un mitin y no era el momento, señor Paz. Sí lo era para hacer honor a su apellido y unir voluntades y afectos. Y aquello fue una utilización partidista de este aniversario. Hasta Aznar salió allí a relucir.
Un acto de estas características no se merece un dirigente cateto de las víctimas. No era el momento, Eulogio.
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