Ayer felicitábamos al Ayuntamiento por esta iniciativa y mostrábamos nuestra ilusión con el nuevo servicio. Eso sí, con algo de recelo y miedo a que las cosas no salieran como estaban previstas. Pensábamos que el problema podía estar en los propios usuarios, que no respetasen las instalaciones.
Pero el motivo del tropiezo en su primer día fue un fallo informático. El sistema se 'cayó' y la propia web de Bicimad tampoco funcionaba, supongo que por no estar preparada para recibir tantas peticiones simultáneas.
Gregorio Gordo cree que "Ana Botella es gafe" y Jaime Lissavetzky que la situación "simboliza el colapso total de una ciudad que no funciona". Confiemos en que los madrileños puedan disfrutar de este servicio con total normalidad desde los próximos días...
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