Arturo Fernández ha anunciado su dimisión al frente de CEIM tras salir a la luz que utilizó las tarjetas B de Caja Madrid en beneficio propio (personal y empresarialmente).
Una dimisión que no es inmediata, sino cuando él y su equipo elaboren un código ético. Es decir, cuando dejen 'atado y bien atado' el relevo, para el que suena con fuerza sólo un nombre: Juan Pablo Lázaro.
Las tarjetas y no la mala gestión tanto de la CEIM como de sus propias empresas harán que Arturo Fernández abandone el sillón de mando en la asociación de los empresarios madrileños. El problema, un relevo teledirigido con mimbres podridos.
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