La 'número dos' que nunca se enteró de nada

La 'número dos' que nunca se enteró de nada

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Desbandada en la Agencia Tributaria, nada menos. De lo de la SEPI, tan presente en los papeles de la UCO, ya ni hablamos. Este es un país en el que el Ministerio de Hacienda parecía no enterarse de nada de lo que ocurría en las instituciones e instancias que de este Departamento dependen.

Como los ERE andaluces, recuerde usted. Bueno, de hecho, tirando por elevación, este es un país en el que nadie se entera de nada, y algo de esto constituye el núcleo central, la explicación no tan profunda, de nuestra historia en la última década, y sobre todo en los últimos ocho años.

De nada, pero nada de nada. Nadie se enteró tampoco de las trapisondas -digámoslo en términos moderados- de Ábalos y del 'otro' secretario de Organización del partido, Santos Cerdán, en la sede socialista de Ferraz, donde ocurría de casi todo. Nadie atendió a la inveracidad de las trapaceras informaciones oficiales que hablaban de la estricta constitucionalidad de las cesiones de competencias en materia de impuestos a Cataluña, violando el espíritu y la letra de las normas fundamentales. Nadie metía una mano sensata en el disparate de la financiación autonómica. Nadie supo jamás del presunto tráfico de unas joyas que están dando mucho que hablar. Nadie...

A veces, la historia la marcan más los validos, los 'números dos', que la inepcia del 'número uno', que en su segundo descansa y confía, sin mayores vigilancias. Que no digo yo que quien ha ostentado, desde 2018, el privilegio de ser la 'mano derecha' de quien ostenta (ahora ya casi detenta) el máximo poder en el Gobierno y en el partido esté personalmente incurso (incursa) en los procesos de corrupción que nos anegan. Pero no haberse enterado de nada, siendo el (la) 'número dos' en el Ejecutivo y sentándose también en la vicesecretaría general del partido (aún sigue en esto último, creo), tiene su mérito. Como haber justificado de manera histriónica todos los desajustes, desafueros y desmadres que se han producido desde las instancias oficiales en ocho años. Y encima, sin haber sacado adelante unos Presupuestos -era su principal tarea, en medio de tanto pluriempleo- en tres años.

Ahora, como líder de la oposición en la mayor Comunidad española y tras haber sufrido un varapalo importante en las últimas elecciones regionales, esta persona sigue aferrada al sueldo dependiente de los Presupuestos Generales del Estado, y asiste, impávida, a los esfuerzos para sacar adelante la investidura por parte de quien la ganó ampliamente en las urnas.

Pienso que tiene esa persona (y quien maneja sus hilos, claro) la responsabilidad de evitar que en esa importante Comunidad, granero de votos y de muchas otras cosas, se consume el disparate que supone que los 'extraños compañeros de cama' se alíen en programas distintos y distantes con el único objeto de gobernar, al margen de los intereses ciudadanos y de la lógica. En concreto, creo que la oposición que esta persona representa en la Comunidad de que se trata bien podría haber ayudado, todo lo condicionada y críticamente que se quiera, a la gobernación del rival, a quien le faltaron dos escaños para la mayoría absoluta, impidiendo así que una fuerza extrema, con un programa extremo (sí, hablo de VOX, por supuesto) acceda a un Gobierno importante.

Pero eso, claro, sería entrar en la España del pacto, aquella que tan ejemplarmente diseñó Adolfo Suárez y a la que también cooperó, hasta cierto punto, Felipe González. Y ahora estamos, por el contrario, en la España del Muro, a la que esta persona, como 'número dos', tanto cooperó con su aplauso siempre acrítico, pelota y eternamente ruidoso, al 'jefe' máximo, que no actuaba precisamente como un hombre de paz.

En estos tiempos de zozobra máxima, nadie mira hacia donde esta persona, innombrable, se halla ahora, agazapada en su escaño de oposición, más bien, rara avis, silenciosa, no vaya a ser que alguien se fije en ella y en sus muchas culpas en lo peor que se ha hecho en el último lustro, en esta Legislatura, y se empiecen a revisar culpas persona a persona. Claro que también desde este Gobierno se han hecho cosas buenas, pero no recuerdo que esta persona estuviese involucrada en ellas. No quiero pagar con mis impuestos a políticos así. Pero, claro, eso ¿a quién le importa, estando las cosas como están?


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