
El eclipse quedó atrás pero otro de los misterios de esta temporada sigue sin aclararse. Me refiero al origen del millonario ajuar de joyas que la policía judicial incautó al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el transcurso de un registro llevado a cabo en su despacho situado frente a la sede madrileña del PSOE.
Tras descubrirse el lote, a los pocos días, Zapatero anuncio que daría cumplidas explicaciones pero pasaron los días -más de cuarenta- y la prometida explicación fue sustituida por una comparecencia en TVE disfrazada de entrevista en la que en términos bastante confusos se limitó a decir que eran: "Un regalo de cortesía personal de hace mucho tiempo. Sin afán patrimonial, ni uso, ni destino". En la misma línea de limo expresivo, Zapatero añadió sobre las joyas: "Han sido una circunstancia (sic) negativa y lo aclararé ante la justicia. Sé que tengo ese dilema de la explicación pública, pero no voy a decir el país". Remató su intervención diciendo que: "Estaban ahí y ya está". Respuesta que dejó pasmado al personal que seguía la entrevista sin que el entrevistador (amigo confeso del ex presidente) se atreviera a plantear aclaración a tan extraño estrambote exculpatorio.
Y a la espera de esa "explicación pública" seguimos. Aunque a estas alturas del escándalo son pocas las dudas que suscita el caso en orden a considerar que el ciudadano Rodríguez Zapatero es un personaje al que le cuadra la etiqueta de impostor, en línea con la segunda y tercera acepción del término que, según la RAE, dícese de persona que finge o engaña con apariencia de verdad. El Diccionario remata la definición señalando que un impostor es un suplantador, una persona que se hace pasar por quien no es.
A falta de explicaciones sobre el origen de las joyas y otros ingresos millonarios (presuntamente irregulares) por los que están siendo investigado en la Audiencia Nacional, quien pasaba por ser el "faro moral de la izquierda" y se dejaba aplaudir en los mítines del PSOE proclamando que los "socialistas era gentes que tenían poco y daban mucho", pasará a la historia como un hipócrita que tenía engañado al personal. Decía que quería dedicarse a contar nubes pero lo que se desprende de la indagatoria judicial es que lo que contaba eran millones.
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