Por Pedro Delgado
Sucede con las subvenciones como con las hijas, que las nuestras son las mejores y a las demás les encontramos los fallos más fácilmente.
Y aunque hay materias como Sanidad, Educación o Empleo, por ejemplo, sobre las que sería más fácil consensuar la necesidad de ayudas (al margen de la fórmula elegida), en otros ámbitos son muchas más las dudas razonables. Sobre todo, si la crisis obliga a fijar prioridades, como el objetivo de déficit, que ineluctablemente imponen recortes.
Posiblemente, nos duela o no, ahora no podemos (No, we can´t).
No extraña, por eso, que el anteproyecto de ley de presupuestos generales de la Comunidad de Madrid para 2013 prevea prohibir cualquier subvención o ayuda a partidos políticos, sindicatos y empresas, "salvo las que se derivan de su propia actividad".
Tal vez de la crisis, tan hostil, debería de salir un nuevo modelo de financiación de partidos políticos y sindicatos: cuestión de largo recorrido que exigirá, sin duda, un intrincado y durísimo debate, inasumible desde esta humilde tribuna.
Y también, a priori, parece plausible que las (subvenciones) que se obtengan lleguen tras haber dirimido méritos con los pertinentes opositores. Si de esta truculenta racha sale un modelo económico-social definitivamente basado en talento, voluntad y esfuerzo, algo positivo nos habremos llevado.
A ver si entre todos conseguimos que el "sueño español" no sea la Lotería Primitiva.
Se impone mirar con lupa dónde va cada euro y promover sólo aquello que favorece a la mayoría, tal como dicta el espíritu democrático. Con este criterio se concedieron las polémicas subvenciones para la tauromaquia, basadas en el hecho irrefutable de que Madrid es "una región históricamente comprometida" con el arte taurino y la Fiesta de los Toros se ha declarado aquí Bien de Interés Cultural.
Por supuesto que ningún respetable madrileño anti-taurino aprobará esta medida, habiendo preferido los zapateros dinero para suelas, tuberías del Plan T los fontaneros y dinero para la industria del cine los cineastas (que tampoco estaría mal esa fiscalidad reducida para mejorar la producción y llevar más público a las salas).
Cada cual acercará el ascua a su sardina.
¿Subvenciones? ¿Para qué?
¿Te gustan los niños? ¿Cuáles?
Pedro Delgado es periodista
* Este diario no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores ni de las de las cartas al director
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.